Viernes santo

25 de marzo
Viernes santo

Jn 18, 1-19,42 E inclinando el espíritu, expiró

Padre, me pongo en tus manos, haz de mi lo que quieras, sea lo que sea, te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Padre. Te concedo mi vida, te la doy, con todo el amor con que soy capaz, porque se que me amas y necesito darme, ponerme en tus manos, sin limitación, sin medida, con una confianza infinita, porque tú eres mi Padre.

03.19

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

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