Testigos

3 de abril
Jueves II de Pascua
Hechos 5, 27-33 Testigos de esto somos nosotros

Testigos tuyos, Señor; testigos de tu muerte y tu resurrección; testigos de tu Palabra, testigos de tu verdad, testigos de tu vida. testigos tuyos en medio de nuestro mundo, en las circunstancias concretas que a cada uno nos han tocado vivir. Testigos en medio de la ciudad, en el campo, en el mar, en la montaña, entre los hombres y mujeres que no te conocen  o que, habiendo oído hablar de ti, viven como si no te conocieran o te ignoran. Testigos que no pueden dejar de dar el testimonio de tu vida y tu amor ofrecido.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

2 opiniones en “Testigos”

  1. Así que si somos testigos no podemos quedar impasibles. Ojos que ven, corazón que siente. Estamos tan acostumbrados a dejar pasar las cosas que nos rodean, dejamos pasar la humillación y seguimos, dejamos pasar la alegría y la belleza y seguimos, dejamos pasar la injuria y seguimos. La saturación a la que nos tienen sometidos puede hacernos dudar de qué somos testigos. Ser testigo es una decisión. “Es nuestro deber obedecer a Dios antes que a los hombres.” A veces nos cuesta tanto distinguir qué es de Dios y qué de los hombres. Solo eso es suficiente testimonio, poder señalar. Eso es de Dios.

  2. Los que hemos sido testigos de la muerte y resurrección de Jesús. Los que hemos esuchado su Palabra, le hemos visto colgado de una cruz para luego aparecer vivo en medio de nosotros para desearnos su paz y para enviarnos a ser sus testigos, no podemos quedarnos sentados mirando al cielo, tenemos que dar testimonio de todo lo que hemos visto y oído.
    Con nuestra palabra, nuestra sonrisa, nuestra compañía, nuestra ayuda, nuestro amor… debemos de ir por la calle diciendo que Jesús resucitado vive en nosotros.

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