Temblor

4 de mayo
Viernes IV de Pascua

Jn 14, 1-6 No tiemble vuestro corazón: creed en Dios creed también en mí

¿Creer en Dios, creer en ti es lo que hace que no tiemble nuestra corazón? Tú eres, Señor, garante, seguridad, fortaleza de nuestro corazón. Tú eres, Señor. Y reconocer tu ser Salvador, da garantía, seguridad y fortaleza a mi corazón. Creed en Dios es creer en ti, Hijo de Dios hecho Hijo de María para nuestra salvación.

Transmitir

3 de mayo
San Felipe y Santiago
1 Co 15, 1-8 Porque lo primero que yo transmití, tal como lo había recibido, fue esto

Que Cristo murió por nuestros pecados, según las escrituras, que fue sepultado y que resucitó según las Escrituras.

Esta es la Tradición de la Iglesia, que nos ha ido llegado ininterrumpidamente, desde los primeros momentos de nuestra fe, recién vivida la resurrección de Jesús. Esta es la fe de la Iglesia, que recibimos en el bautismo, y que nos gloriamos de profesar, según se dice en el bautismo. Esta es el depósito de nuestra fe: Jesús es Salvador. Y tenemos que transmitirlo.

Propagarse

2 de mayo
Miércoles IV de Pascua

 Hech 12, 24 En aquellos días la palabra de Dios cundía y se propagaba

En aquellos días, y en nuestros días. En el pasado, en el presente y, según la promesa, en el futuro. Tu palabra, Señor, nos acompaña y permanece con nosotros. Por la fuerza de tu espíritu, y a través nuestra mediación, tan simple y tan pobre a veces, tan limitada y tan incoherente. Tu Palabra, Señor, se propaga, por la fuerza de tu gloria. Tu palabra se extiende, y llega a los corazones de tus fieles, infundiendo el fuego de tu amor.

Tu Palabra se hizo carne en el seno de María.

El hijo

1 de mayo
Martes IV de Pascua

Mt 13, 54-58 ¿ No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María?

Jesús, el hijo del carpintero,  es la fiesta con la que comienza hoy el mes de mayo. El mes de María, la madre de Jesús. Nuestro salvador en el seno de una familia, que le llena de humanidad, de la humanidad con la que ha descendido del seno mismo de Dios. Jesús, Dios y hombre verdadero, hijo de Dios, hijo de María y de José. Tan normal que sus propios contemporáneos se extrañaban que de una familia tan normal salga semejante autoridad.

La puerta

30 de abril
Lunes IV de Pascua

Jn 10, 1-10 Yo soy la puerta y quien entra por mi se salvará

Quiero entrar por ti, Señor, entrar y quedarme, permanecer en ti, donde está todo el mundo entrañado. Entrar por la puerta de tu corazón, de tu costado abierto, donde nace la Iglesia para darse al mundo. Entrar por tu puerta para entrar en la dinámica de la salvación que nos regalas. Estar en ti para darme y que el caudal de tu salvación alcance a nuestra sociedad, y se haga presente en nuestro mundo.

Mis ovejas

29 de abril
IV domingo de Pascua

 Juan 10, 20-30 Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco, y ellas me siguen

Escuchar tu Palabra, Señor; tener la predisposición de estar atento a ella, de obedecerla. Escuchar tu voz crea una relación especial entre nosotros y nuestro pastor; te reconocemos, sabemos interpretar lo que nos quieres decir, hacia dónde nos quieres llevar. Confiamos en ti, porque de ti depende nuestra vida, nuestro alimento.. nuestra seguridad… nos sabemos conocidos por ti, y por eso te seguimos.

 

 

Palabras

28 de abril
Sábado III de Pascua

Jn 6, 60-69 Tú tienes palabras de vida eterna

Tú, Señor, a quien me dirijo cada día, tú que estableces una relación personal conmigo, una relación real, afectiva y efectiva, una relación que se sirve de tu Palabra para hacerme conocer que me llamas a vivir de tu luz perpetua, que me das esa luz y la pones en mi interior, la luz de tu palabra que es lámpara para mis pasos y luz en mi sendero. Por tu nombre, con tu palabra, dirígeme y guíame, Señor. Ayúdame a acoger lo que me dices como hizo María.

 

 

Aquí estoy

27 de abril

Viernes III de Pascua

Hch 9, 1-20 Aquí estoy, Señor

Esto dice Ananás cuando escucha la voz del Señor llamándole por su nombre. Al saber que la misión que Dios le da es ir a ver a Saulo, perseguidor de la iglesia, fariseo fanático, que hace daño y busca llevar presos a los cristinos, pone reparos…Duda si será meterse en la guarida del lobo. Pero confía en Dios que le dice, de nuevo, “anda, ve”. Como Ananás muchas veces encuentro pegas, o miedos, para seguir tu llamada. Insiste conmigo, Señor.

Crucificado

26 de abril
San Isidoro
1 Co 2, 1-10 Nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo

Esta frase de San Pablo, que hoy la liturgia aplica a la fiesta de San Isidoro, se me presenta como un ideal para la vida de un apóstol: anunciar el misterio de Dios no confiando en nuestra sabiduría sino en el único apoyo posible, en el que inicia y completa nuestra fe, en Jesucristo, y éste crucificado. No hay otro mensaje ni otra sabiduría que la persona de Cristo, para empezar a evangelizar. Transmitir a Cristo, nuestra misión.

 

 

Id

25 de abril
San Marcos, Evangelista
Mc 16, 15-20 Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación

Como Marcos,  también nosotros, cada uno desde sus circunstancias personales, allá donde no encontremos, estamos llamados a proclamar tu misericordia, tu buena noticia, tu evangelio, tu palabra, ti mismo, Jesús, como Señor y Salvador del mundo, de nuestras vidas, de la Historia. Id al mundo entero, a toda la creación. Para que todo ser que alienta alabe al Señor, cantando tus maravillas.