¿Qué quieres?

19 de noviembre
Lunes XXXIII
Lc 18, 35-43 ¿Qué quieres que haga por ti?
¿Qué más puedes hacer? Me has dado la vida, me mantienes en ella; me has dado la fe, me mantienes en ella; me tienes en la palma de tu mano. Y cada día me sigues preguntando ¿qué quieres que haga por Ti? Quizá porque no acabo de entregarme ya de vero, porque sigo poniendo resistencias a que tomes como prenda y posesión tuya. ¿Qué quieres que haga por ti? Rompe, Señor, la tela de este dulce encuentro.

Mirad

18 de noviembre
Domingo XXXIII
Mi 3, 19-20 a Mirad que llega el día
El día que será ardiente como un horno para los malvados,  el día en el que un sol de justicia iluminará a los que honran tu nombre, Señor. Mirad. Estad atentos. Saber interpretad lo que veo. Saber que la luz, y el fuego, son para la purificación, para el castigo, para la iluminación, según se sitúe cada uno ante ti. Mirad, estad atentos, interpretad. Nos apremias, Señor, a preparar, ya desde ahora, tu venida.

 

 

Silencio

17 de noviembre
Sábado XXXII
Sap 18, 14-16 Un silencio sereno lo envolvía todo, y al mediar la noche…

…Tu Palabra se avalanzó sobre la tierra. En mi ciudad ya han empezado a poner las luces de las fiestas de diciembre, los comercios comienzan a anunciar la apoteosis del consumo tan inmoral de esas fechas…y tú me invitas a aguardarte con un silencio sereno que envuelva todo, con el silencio de la Nochebuena, con el silencio de la noche de Pascua. Silencios de gozo, de gloria, de liberación. Silencios para compartir, para anunciar tu salvación que llena la tierra.

Ceguera

16 de noviembre
Viernes XXXII
Sb 13, 1-9 Fueron incapaces de reconocer al que es

El libro de la Sabiduría llama vanos a los que partiendo de las cosas buenas que están a la vista no reconocen a Dios, sino que se quedan en lo que se ve y no son capaces de llegar al que no se ve, al que se oculta en lo que no es sin su Ser. Todo conduce a Ti, Señor; todo es rastro de tu ser; todo es rostro de tu hermosura. Que sepa ver y verte en todo, y sobre todas las cosas. Al menos hoy.

Sabiduría

15 de noviembre
Jueves XXXII

Sb 7, 22-8,1 La sabiduría es…

un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, móvil, penetrante, inmaculado, lúcido, invulnerable, bondadoso, agudo, benéfico, amigo del hombre, firme, seguro, todopoderoso…así es la sabiduría que procede de Ti, Señor, y que recibo cada vez que dejo que tu gracia me asemeje más a tu Hijo, Jesucristo, palabra de sabiduría y de amor que has pronunciado sobre nosotros. Tu sabiduría, reflejo de tu luz, imagen de tu bondad.

 

 

Agradecido

14 de noviembre
Miércoles XXXII
Lc 17, 11-19 Se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias

Diez son los leprosos curados por Jesús.. Solo uno se vuelve alabando a Dios, se reconoce hecho de tierra, pobre, y da gracias. Si esto sucede con el maestro y el Señor, ¿por qué me quejo cuando nadie me muestra su agradecimiento por algo que he hecho en su beneficio?¿Por qué a veces me lamento, y se me queda una costra de resquemos en el corazón? Y yo, ¿cómo agradezco a Dios todo el bien que me ha hecho? ¿Cómo doy gracias cada día a los que hacen tanto, o algo pequeño, que siempre es grande, por mí?

Inmortalidad e imagen

13 de noviembre
Martes XXXII

Sb 2, 23-3, 9 Dios creó al ser humano para la inmortalidad, y lo hizo a imagen de su ser

En este mes de difuntos, en el que recordamos a tantas personas queridas que ya han muerto,  amigos y familiares por los que rezamos en la eucaristía, deseando que estén contemplando la luz de tu rostro, es bueno escuchar que hemos sido creados por ti para la inmortalidad, hechos a tu imagen. Que estamos llamados a la santidad, a participar, por puro don tuyo, de tu gloria. Sin fin. Gracias, Señor.

Corazón entero

12 de noviembre
Lunes XXXII
Sb 1, 1-7 Buscad al Señor con corazón entero

Un corazón entero, de una sola pieza, es lo que quiero ofrecerte  hoy, Señor. Un corazón no dividido, que pone en ti sus delicias y por tanto se transforma en  un corazón abierto a todos. Un corazón que te busca a ti como única fuente de vida. Un corazón, como el de María, que vive para amarte y servirte, un solo corazón que pongo en tus manos, llenos de anhelos por ti.

Palabra de Dios

11 de noviembre
Domingo XXXII

2 Ts 2, 16, 3,5 Que la palabra de Dios siga el avance glorioso que comenzó entre vosotros

Tu Palabra, Señor, que llega cada día hasta nosotros, como el sol de día y la luna de noche. Te haces luz y nos alumbras en los momentos de luz y de oscuridad. Tu Palabra que acampó entre nosotros cuando María se abrió a ella y dijo “hágase en mi según tu Palabra”. Tu Palabra que es un consuelo permanente en medio de lo relativo, consuelo interno  y profundo entre tanta superficialidad, tu Palabra, única esperanza nuestra.

Dios y dinero

10 de noviembre
Sábado XXI
Lc 16, 9-15 No podéis servir a Dios y al dinero

Son incompatibles. Se repelen. Si tengo en corazón en el dinero, le hago Dios, le adoro, vivo para él, trabajo para él, sueño con él, y a él solo amo. El dinero se convierte en mi amo, me convierto en su esclavo, pierdo mi condición de hombre libre; me olvido de mi prójimo y me olvido de Dios. Si el dinero me domina no hay Dios para mí.