Pecadores

10 de marzo
Sábado II semana

Lc 15, 1-3.11-32 Este acoge a los pecadores y come con ellos.

La frase está dicha de manera despectiva, con desprecio hacia un Jesús que infringe las normas religiosas de su tiempo, que va más allá de la Ley establecida, que no duda en transgredir las buenas costumbres siempre que sea necesario para el bien de otra persona, para mostrar que Dios está cerca de todos, sin excepciones, que a todos alcanza su favor, que ha venido a comer con todos, especialmente con los que excluimos del banquete, que se ha hecho alimento para que todos tengan vida, y vida abundante.

No le quitemos la vida

9 de marzo
Viernes II semana

Gn 37…No le quitemos la vida.

No derraméis sangre…¿qué sacamos con matar a nuestro hermano? Esta pregunta, que se hacen los hermanos de José, es la pregunta que sigue resonando en nuestro mundo,  que parece responderse de maneras muy diversas: matando a nuestro hermano ganamos esto, y lo otro y lo de más allá. Matando a nuestro hermano reafirmamos nuestro poder, nuestro dominio, aseguramos nuestro espacio, desterramos a quien nos puede hacer sombra….y no solo matamos con una guerra, o con una pistola, sino con nuestra lengua, con nuestra indiferencia… No le quitemos la vida, ¿qué sacamos con matar a nuestro hermano?
 

Un rico…

8 de marzo
Jueves II semana

Lc 16, 19-31 Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino y banqueteaba espléndidamente cada día…

 Y había un mendigo llamado Lázaro, a la puerta de su casa, que malvivía con las migajas que caían de la mesa del gran señor, que a la vez era un miserable y un egoísta, como tantos de nosotros. Lázaros de una sociedad del bienestar, rica, opulenta, que está engordando para la matanza. Y  a nuestro lado, en nuestra casa, en los márgenes de nuestra sociedad, o junto a nuestras fronteras, tantos Lázaros. Nunca escucharemos: venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, fui forastero y me acogisteis….

El servidor

7 de marzo
Miércoles II semana

Mt 20, 17-28 El que quiera ser grande entre vosotros que sea vuestro servidor.

Ser servidor, ser el último, ser el que cuida los detalles, ser el que está dispuesto a hacerlo todo por el prójimo, renunciando a la propia vida, ser el que pasa desapercibido, ser el que renuncia a defenderse, ser el que renuncia a contar, a aparentar, ser el que no cuenta, el que no aparenta, ser el que todo lo da y no recibe nada a cambio, ser el que está atento aunque nadie esté atento con él, ser transparente, ser ignorado, ser, muchas veces, despreciado, entrar en la dinámica del evangelio, ser servidor.

Buscad

6 de marzo
Martes II cuaresma

Is 1, 10.16-20 Buscad el derecho, enderezad al oprimido. Defended al huérfano, proteged a la viuda

¡Tantas llamadas que estamos recibiendo en esta cuaresma! Una lluvia constante de llamadas, día tras día, que nos vienen de tu Palabra. Hoy  nos pides que trabajemos por la justicia y la paz, que nos convirtamos en los garantes de los débiles… Buscadores del derecho; sostén del oprimido; defender a quien no tiene padre a quien no tiene apoyo en la vida. En nombre de Dios. ¿Cómo respondes tú? ¿Cómo realizas en tu vida esta llamada, este mandato de Jesús?

Compasivo

5 de marzo
Lunes II cuaresma

Lc 6, 36-38 Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo

Así eres tú, Señor, compasivo y misericordioso, rico en piedad. Un Dios que siempre acoge, que siempre respeta, que siempre acepta nuestros ritmos, que no fuerzas…un Dios que eres fuente de vida y la ofreces, continuamente a los que se acercan a ti. Y así nos pides que nosotros actuemos, como tú, Señor. Que seamos, Señor, fieles a tu manera de actuar. Acercarnos al prójimo desde tus entrañas; poner en el prójimo tu mirada; ser como tú. Empezando hoy.

Miércoles santo

4 de abril
Miércoles Santo

Is 50, 4-9 Yo no me resistí ni me eché a atrás

Contemplo, Señor, la actitud con la que afrontas la entrega de tu vida. No te resististe, Señor, no te echas atrás. Aceptas, Señor,  ser varón de dolores, ser siervo sufriente; aceptas, en silencio, sin abrir la boca, la humillación de ser acallado tú, que eres la Palabra. Aceptas, Señor, en el sufrimiento del Huerto de los olivos, sudar sangre de la tensión, que supone ser llevado el matadero. No te resistes ni te echas atrás. Si es posible aparta de mi este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya. Úneme a ti, Señor. Ni resistirme a tu voluntad, ni echarme atrás. Aceptar humildemente, unido a ti.

 

Tantas como estrellas

4 de marzo
Domingo II Cuaresma
Gn 15, 5-12.17-18 Mira el cielo, cuenta las estrellas. Así será tu descendencia.

¿Puedes contar las estrellas? ¿Puedes contar los granos de arena de la playa? ¿Puedes contar tu deseo de Dios? Mira al cielo…mira en el firmamento interior de tu deseo… Allí está Dios soñando tus anhelos, como el anhelo de Abraham a la hora de desear tener descendencia. Prometiéndote, en un pacto de predilección, que si de das todo a él tus anhelos serán realizados y llegarás a la plenitud de tu relación con Dios. Y eso llega de regocijo todo mis ser.

 

 

 

Enemigos

3 de marzo
Sábado I semana
Mt 5, 43-48 Yo os digo, amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen.

Esto nos pides, Señor. Me pides. Déjame escuchar lo que me dices, tu palabra, déjame acogerla y hacerla mía. Déjame, Señor oír cómo me dices: ama a tus enemigos, reza por los que te persiguen. ¿Quiénes son Señor, en estos momentos mis enemigos? ¿Quién los que me persiguen? Tú me pides amar….a los que no piensan como yo, a los que yo considero que actúan mal, a aquellos que van en contra de mis intereses, de mis deseos, de mis planteamientos vitales. Amar a todos desde tu mismo amor. ¿A todos? A todos, incluso a mis enemigos.
 

 

Inspiras perdón

2 de marzo
Viernes I semana
Salmo 129 Pero de ti procede le perdón y así infundes respeto

Esto te digo, Señor, en este viernes de cuaresma, contemplando tu cruz. Mi ser espera en el Ti, espera en tu Palabra; te aguardo Señor como el centinela a la aurora. Porque
del Ti viene la misericordia, la redención copiosa.
Te contemplo como una fuente de amor, de perdón, de misericordia. Fuente que sigue
manando y que me hace tener, ante ti, una actitud de agradecimiento permanente. Gracias, Señor, porque te das a mi.