Id

25 de abril
San Marcos, Evangelista
Mc 16, 15-20 Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación

Como Marcos,  también nosotros, cada uno desde sus circunstancias personales, allá donde no encontremos, estamos llamados a proclamar tu misericordia, tu buena noticia, tu evangelio, tu palabra, ti mismo, Jesús, como Señor y Salvador del mundo, de nuestras vidas, de la Historia. Id al mundo entero, a toda la creación. Para que todo ser que alienta alabe al Señor, cantando tus maravillas.

Pan de vida

24 de abril
Martes III de pascua

Jn 6, 30-35 Yo soy el pan de vida

Acercarme hasta ti, Señor, pan de vida, y dejar que me alimentes, que me llenes, que me des fuerza y energía. Acercarme a ti en la eucaristía para compartir lo que es tuyo, y partirme y repartirme, como hiciste tú. Acercarme a ti, pan de vida, para dar tu vida a quien no la tiene. Pedir que nos sigas dando el pan nuestro de cada día, el pan pan, del que tantos carecen y el pan que no hace participar de tu pascua: de tu muerte y tu resurrección para que todos tengamos vida, y vida abundante.

Trabajad

23 de abril
Lunes III de Pascua

Jn 6, 22-29 Trabajad no por el alimento que perece, sino por el que perdura

De nuevo una invitación, que paree un mandato, pero que es invitación, pues Tú siempre, Señor, nos das la oportunidad, y la libertad, de hacerte o no caso, de cumplir o no tu voluntad. Ante mi trabajo me puedo preguntar: ¿por qué lo hago? ¿qué tipo de relación tengo con mi trabajo, que normalmente ocupa buena parte de mi jornada? ¿Trabajo algo, en algún momento del día, por el alimento que perdura? ¿Por ti, Señor?

Sin nada

22 de abril
III domingo de Pascua

Jn 21, 1-19 Aquella noche no cogieron nada

Compartimos con los apóstoles, en algunos momentos, la sensación de inutilidad, de incapacidad, de no alcanzar nuestras metas o no conseguir ver realizadas nuestras ilusiones, o simplemente de no ver los frutos de nuestro trabajo. A todos los niveles, en el plano personal, como comunidad creyente…Trabajamos y a veces pareciera que bregamos en vano. Jesús nos pregunta lo que ya sabemos, para que le contestemos “no tenemos nada”…para que confiemos en su palabra: Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. Para que sigamos haciendo lo mismo, ahora con Él.

Soy yo

21 de abril
Sábado II de Pascua

Jn 6, 16-21 Soy yo, no temáis

Nos dice el evangelio que era de noche cerrada. Que Jesús todavía no los había alcanzado ( me pregunto a qué se refiere, a alcanzar su corazón, su ser..?). Soplaba un viento fuerte, el lago se iba encrespando. Todas las contrariedades de la vida, todas las dificultades, parece que se presentan de golpe. Allí aparece Jesús. Caminando sobre las aguas. Se asustan. No tengáis miedo, soy yo. Que estoy con vosotros siempre, en medio de vuestros días y noches, hasta el fin del mundo.

Luz y salvación

20 de abril
Viernes II de Pascua

Salmo 26 El Señor es mi luz y mi salvación

Poder decir, con la Pascua gustada y saboreada en el corazón, las frases de este salmo. Ponerme bajo la luz y la salvación que me trae tu Palabra, Señor. Elegir una de estas frases y decirla lentamente, durante unos minutos, a lo largo del día.

El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Una cosa pido al Señor, eso buscaré. Habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, se valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

Gustad

19 de abril
Jueves II de Pascua

Salmo 33 Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a Él.

Saborear la pascua, gustando y saboreando la bondad de la resurrección, la vida que nos ofreces, tu luz, tu gozo, tu bondad. Saborearte, Señor, recibiendo la vida de ti. Por ello me siento dichoso, porque participo del gusto y de la visión de tu resurrección, dichoso porque tu me acoges, porque tú me acercas a la fuerza de tu Pascua. Gustad y anunciar que eres bueno; ved y proclamar que nos das la vida.

Tanto

18 de abril
Miércoles II de Pascua

Jn 3, 16 Tanto amó Dios al mundo.

Tanto, tanto, tanto Señor, de una manera tan enorme y tan abundante. Tanto amaste al mundo que nos diste a tu propio Hijo para que todo el que crea en él, tenga vida eterna, vida sin fin. En Jesús nos das la vida generosamente, y sin medida. Me hago consciente, en este momento, de tanto don como recibo de ti; de tanto amor volcado en tu Hijo. Ayúdame a participar de esta dinámica de amor; que ame al mundo, a los hombres y mujeres de nuestra sociedad, desde tu mismo amor.

El viento

17 de abril
Martes II de Pascua

Jn 3, 5ª.7-15 El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de donde viene ni a dónde va.

El que ha nacido del Espíritu es como el viento. Tiene su fuerza, su empuje, su consistencia invisible, su libertad indomable. El viento se mueve. Tu Espíritu me mueve hacia donde quiere y como quiere. Tú me mueves, Señor, para quererte. Estás aquí y allí, me rodeas,  y escucho tu presencia en mi vida. Se que todo viene de ti y espero que vuelva a ti. Me muevo en el amor de tu Espíritu.

 

Renacer

16 de abril
Lunes II de Pascua

Jn 3, 1-8 Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios

Nacer de nuevo, Renacer. Surgir de las cenizas. Salir de la tumba donde estoy muerto. Cambiar de vida. Comenzar de nuevo. Abrirse a la novedad que encierra cada día, a la posibilidad de ser más lo que soy: llamado a la plenitud, resucitado en Cristo. Y todo ello no por la fuerza de mi obrar sino por pura gracia de Dios que, cada día, hoy mismo, me ofrece la posibilidad de nacer de nuevo y comenzar a contemplar el Reino de Dios, en mi vida.