Aliento

Domingo II de Pascua
15 de abril

Jn 20, 19-31  Exhaló su aliento sobre ellos y dijo: Recibid el Espíritu Santo
 Jesús acaba de presentarse de nuevo, resucitado, ante sus discípulos. Acaba de desear la paz, la paz de Dios que todo lo llena, que sacia los corazones, que colma los deseos y los anhelos. Y, además, deja su aliento, la fuerza de su Espíritu Santo.

Aliento que llega hasta nosotros en la Iglesia, comunidad de creyentes. Aliento que fortalece y vivifica. Aliento que nos hace respirar la fuerza de su resurrección, que nos resucita, que nos recrea. Me paro un momento y acojo este aliento de Dios.

No la creyeron

14 de abril
sábado octava de pascua
Mc 16, 9-15 Ellos, al oirle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron

¿Cómo se sentiría María Magdalena ante la incredulidad de los suyos? Ella, llena de contento, rebosando felicidad, colmada de alegría por haber visto al Señor, por haber escuchado su nombre en la boca del maestro, por hacer recibido el mandato de anunciar, ha ido corriendo y el anuncio brota de su corazón: El Señor ha resucitado, le he visto. No la creen. Quizá porque era mujer, quizá porque andaba enamorada, quizá…la tomaron por loca.
Anunciar y que nadie haga caso. Desde el principio.

Es El

13 de abril viernes octava de pascua

Jn 22, 1-14 Es el Señor

Toda esta semana vamos descubriéndote. Con la pedagogía del evangelio se nos muestra las distintas maneras que tenemos de acercarnos a ti y descubrirte vivo y actuando en nuestra vida. Hoy es el discípulo que tanto querías, el que estaba colmado de tu amor, el que había reposado en tu corazón y bebido de tus latidos y entrega, el que te reconoce. Es el Señor.  Es el camino del amor, que reconoce. Y Pedro, impulsivo, que estaba desnudo, se ata la túnica y se echa al agua. Ha sido el amor de Juan el que le ha indicado la realidad: Jesús vive.

Paz de Pascua

12 de abril
jueves octava de pascua

Lc 24, 35-48 Paz a vosotros

¿Cómo no recoger el saludo pascual al inicio de este tiempo? Paz a vosotros. La paz de Cristo Resucitado, la paz que todo lo llena y lo transforma todo, la paz que es bálsamo en tu vida cuando te abres a ella y la acoges. La paz del Señor, que vence nuestros miedos  al creer que todo es producto de la fantasía; la paz que disipa las dudas de nuestro interior; la paz que deshace las alarmas. La paz que nos regalas y que nos pidas que transmitamos en tu nombre. Daos fraternalmente la paz.

Quédate

11 de abril
miércoles octava de pascua
Lc 24, 13-35 Quédate con nosotros

Quédate conmigo sin jamás irte; llévame, Señor, contigo, siempre sin jamás partirte. Porque el pensar que te irás me causa un terible miedo, de si yo sin ti me quedo, de si tú sin mí te vas.
Versos de un himno de laudes que me brotan ahora, tesoro escondido, al leer este texto de Emaús y hacer esta hermosa oración. Quédate con nosotros, Señor, pues has caldeado nuestro corazón, porque bien se que eres tú la vida del alma mía; si tú vida no me das, yo sé que vivir no puedo, ni si yo sin ti me quedo, ni si tú sin mi te vas.

 

 
 

El nombre

10 de abril
Martes octava de pascua

Jn 20, 11-18 ¡María!

Aquí estás, Señor, tan cerca, al alcance de la mano, lleno de vida, resucitado. Sin embargo, tantas veces, tantos días, tantos años, tantas pascuas, aún estando a mi lado, no soy capaz de reconocerte, como María, que “ve a Jesús de pié, pero no sabía que era Jesús”. Verte sin verte.  Saberte sin reconocerte. Necesitado de que me preguntes ¿Por qué lloras? ¿A quién buscas? Deseando que digas mi nombre, para que tu voz conmueva lo profundo de mi ser y pueda exclamar “Maestro”; si, Señor, tú sabes que te amo.

Alegraos

9 de abril
Lunes Octava de Pascua
Mt 28, 8-15  Alegraos…no tengáis miedo; id y comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea

Comenzamos este tiempo de pascua llamados a la alegría, la alegría que brota de lo profundo del ser, la alegría del saberse partícipes de la plenitud que nos ofrece Cristo resucitado, que sale a nuestro encuentro. No tengáis miedo, estoy con vosotros, he vencido a la muerte, he vencido a vuestra muertes cotidianas. Alégrate, no tengas miedo…y vete a comunicar a todos que estoy vivo y presente en medio de la vida, en lo cotidiano. Allí me veréis.

Domingo de Pascua 2007

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Jn 20, 1-9 Hasta entonces no habían entendido la escritura, que él había de resucitar de entre los muertos

Has resucitado, Señor, y todo este día canta la dicha de tu vida nueva, de tu luz resucitada que ha roto las oscuridades y ha vencido la tiniebla de la muerte. Todo anuncia que estás vivo, la fe que proclama la Iglesia, la liturgia tan florida, la caridad sin límites de tantos seguidores tuyos que dan la vida, como tú, para que otros la tengan abundante.
Y seguimos, a veces, sin comprender lo que nos dice la escritura, y la vida. El triunfo de Cristo resucitado sobre el mal de este mundo. La fuerza de tu Gloria y el poder de tu resurrección. Haz que acojamos este misterio de vida y que transforme la nuestra. Aumenta nuestra fe en el poder de tu resurrección, Señor.

Vigilia pascual

8 de abril
Domingo de Pascua

Vigilia pascual

Lc 24, 1-12 ¿por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?
Has resucitado, Señor. Pero yo, como las tres mujeres, no lo se. Aún es de noche. Tengo dolor porque has muerto, por el fracaso, por que se han roto los sueños, las posibilidades, la ilusión, esa embriaguez del corazón que me producía saberte vivo… Voy a buscarte, tantas veces en mi vida, a las tumbas, a los espesos sepulcros de mi corazón. Necesito que alguien me pregunte por qué te busco entre los muertos, si estás vivo. ¿por qué no voy a la fuente de la vida, dónde te puedo encontrar? Resucítame en ti, Señor.

Viernes santo

6 de abril

Viernes Santo

Pasión según san Juan

E inclinando la cabeza entregó su espíritu

 Escucho tu pasión y muerte, Señor. Adoro tu cruz. Quedo en silencio ante tu vida rota y entregada por nosotros, para nuestra salvación. Viernes santo de amor, silencio y contemplación. Viernes santo continuado en medio de nuestro mundo, donde sigues crucificado con los crucificados de nuestro hoy. En la cruz , en su frágil debilidad, está la fuerza y el poder de una dinámica de vida y donación que excede toda nuestra comprensión. Me acerco a ti, Señor crucificado. Úneme a tu entrega total.