Tu luz

17 de noviembre
Domingo XXXIII

Mal 3,19-20 A vosotros os iluminará un sol de justicia

En medio de incendio que consume el mundo, con un cambio climático que es ardiente como un horno, en el que nos consumiremos como la paja, tu luz no es incendio devastador sino un sol de justicia, que nos mueve a volver la naturaleza, y por tanto a nosotros mismos, al estado original de criaturas tuyas, teniendo cuidado uno de otros. En tus manos, Señor.

16 de octubre
Sábado XXXII

Lc 18, 1-8 Es necesario orar siempre

Porque si no oro, ¿cómo vas a mantener en mi el fuego de tu amor? ¿Cómo, Señor, voy a conocerte mejor, y a aumentar el amor hacia ti, a aumentar la fe en ti, en incrementar la fe en la vida eterna?

incapaces

15 de noviembre
Viernes XXXII

Sab 13, 1-9 no han sido capaces de conocer al que es a partir de los bienes visibles

Mil gracias has derramado en la creación, y todo de ti me hablan, y déjanme muriendo, un no se qué que queda balbuciendo. Tú eres, Señor, creador y dador de vida, y el rastro de tu ser todo verdad, todo bondad, todo belleza, rezuma en todas tus criaturas, cuando viven desde su ser criaturas tuyas. Gracias por las maravillas de tu creación.

Sabiduría

14 de noviembre
Jueves XXXII

Sb 7, 22-8,1 La sabiduría es un espíritu

inteligente, santo, único, múltiple, sutil, móvil, penetrante, lúcido, bondadoso, agudo, bienhechor, amigo del hombre, firme, seguro, sereno, que penetra todos los espíritus… así es la sabiduría que procede de ti, sin la que seré estimado en nada. Dame la sabiduría asistente a tu trono, para que me guíe en mis trabajos. Hazme sabio en ti, aunque sea necio en este mundo

Ten misericordia

13 de noviembre
Miércoles XXXII

Lc 17, 11-19 Jesús, maestro, ten compasión de nosotros

De nosotros, que somos tu Iglesia, tu pueblo santo, y en ocasiones vivimos como si no te conociéramos. De nosotros, que andamos en medio de una sociedad consumista e individualista, y nos asimilamos a unos comportamientos que poco tienen que ver con el evangelio. Señor Jesús, maestro bueno, ten misericordia de nosotros.

Pobres siervos

12 de noviembre
Martes XXXII

Lc 17,7-10 Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer

Y esta es una realidad tan real como la vida misma. Concédeme, Señor, vivir en humildad, en sencillez, consciente de que soy un instrumento en tus manos, que nada tengo si no lo que tú me has dado. Que no me crea que soy algo sino un ser tuyo.

Tú me sondeas

11 de noviembre
Lunes XXXII

Salmo 138 Señor, tú me sondeas y me conoces

Mi amiga, hija tuya, gustaba rezar este salmo, y se sentí en tus manos, llena de ti. Murió hace unos meses y ahora su hija ha ido al cementerio, por el día de difuntos, y ha rezado este salmo junto a su tumba. Madre muy creyente, hija poco rezadora. Le gustaría recibir un signo de que su madre está bien, está mejor de lo que estaba…y ya se le ha dado el signo…unirse en oración a su madre: Señor, tú me sondeas y me conoces.

Fuerza interna

10 de noviembre
XXXII Domingo

“Ts 2, 16,3,5 Os consuele internamente y os de fuerza

Recibo de ti el consuelo interno, recibo la fuerza, recibo la anchura que me das en el aprieto, recibo el don de tu misericordia infinita, recibo tu presencia viva y vivificante, recibo el don de todo lo que me das cada día, para que a mi vez lo comparta gratuitamente. Lo que has recibido gratis, dalo gratis, me dices. Hazme don tuyo para los demás.

Almudena

9 de noviembre
Sábado XXXI

Salmo 45 El Señor del universo está con nosotros

En la ciudad donde vivo, Villa y Corte de Madrid, celebramos hoy la solemnidad de nuestra patrona, Santa María la Real de la Almudena. Tú estás con nosotros, tuyos son el tiempo y la eternidad, tuyos son los lugares, las calles, las avenidas, los atascos, el metro, los parques en este otoño esplendoroso, tuyos son Señor, tú estás en nuestras casas, tú habitas en medio de nosotros, a ti te recibimos como fruto bendito del vientre de María, Señor.

Tu gracia

8 de noviembre
Viernes XXXI

Rm 15,14-21 Lo he hecho en virtud de la gracia que Dios me ha otorgado

Tu gracia vale más que la vida. Te alabarán mis labios. Día tras día te bendeciré, y alzaré las manos invocándote. Me saciarás de tu enjundia y de tu manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. Laudate omnes gentes, laudate Dominum.