Inmaculada

8 de diciembre
La Inmaculada Concepción de María

Ef 1,3-6.11-12 La gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado

Tu gracia generosa, tu gracia que elige, prepara, dispone…en corazón de María. Gracia de amor, gracia de salvación, gracia derramada, gracia que todo lo alcanza. Bendita eres, llena de gracia, el Señor está contigo. Desde antes de la creación del mundo, santa e irreprochable ante él por el amor.

Tu Espíritu

4 de diciembre
Martes I de adviento

Is 11, 1-10 Sobre él se posará el espíritu del Señor

Tu Espíritu, Señor, me da la vida. Espíritu de sabiduría y entendimiento, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor. Tu Espíritu, Señor, que me mueve hacia ti. Que me vivifica en ti. Que me hace cada día más tuyo y menos mío. ¡Ven, Señor Jesús!

caminemos

3 de diciembre
Lunes I de adviento

Is 2, 1-5 Caminemos a la luz del Señor

Tú eres mi luz, Señor, y siembras claridades. Tu luz disipa mis sombras. Tu luz en las oscuridades de nuestro mundo. Tu luz, Señor, que todo lo llena, y todo lo abarca, y todo lo renueva. Venid, caminemos a la luz del Señor. ¡Ven Señor Jesús!

¡Ven, Señor Jesús!

2 de diciembre
I domingo de adviento

Jr 33,14-16 Hará justicia y derecho en la tierra

Un año más, Señor, nos regalas este tiempo para la esperanza, para el deseo, para en anhelo de tu venida. Un año más se llenan nuestros corazones con la maravilla de tu promesa. Admiración porque vienes de nuevo, como cada día, en lo más pequeño y oculto del misterio cotidiano. ¡Ven, Señor Jesús!

Tus pies

30 de noviembre
Viernes XXXIV

Rm 10, 91-18 Qué hermosos los pies que anuncian la Buena Noticia

Yo, que no soy piedra, sino camino que cruzan al pasar los pies desnudos, muero de amor por todos ellos. Valgan estos versos de Cernuda como oración del día, tú mi camino, mi verdad mi vida, tú la esperanza firme que me queda, tú la Buena noticia de la salvación

Tuyos

29 de noviembre
Jueves XXXIV

Ap 18,1-2.21-23; 19, 1-3.9ª La salvación, y la gloria y el poder son de nuestro Dios

Tuyos son el poder, y el honor, y la gloria por siempre, Señor, Te alabarán mis labios jubilosos, cuando cante para ti. Y mi carne se estremece en tu canto de alabanza, Señor Dios, rey del cielo y de la tierra, rey de mi vida.