Gemido

12 de julio
XV domingo

Rm 8, 18-23 Gemimos en nuestro interior

Gemidos de amor, gemidos de dolor por esta llama lenta de amor do estoy parando. Llama que me consume y no da pena. Me dejaste con gemido.Nevada melodía, así mi corazón de noche y día llora sin verte su melancolía. Vivo sin vivir en mi, y tan alta vida espero, que muero porque no muero. Y los poetas, y las místicas, siempre viniendo al quite, robo de versos y gemidos amorosos. Y tú siempre, y solo, Señor de mi muerte y de mi vida.

Rocío en flor

10 de julio
Viernes XIV

Os 14, 2-10 Seré para Israel como el rocío, florecerá como el lirio

Tú mi rocío mañanero, que refresca mi piel tras la noche, que deja el paso de tu poso transparente, el recuerdo vivo de tu noche ya amanecida, tú la flor que despliega su belleza escondida y todo para mí, para embellecerme…tú, Señor y dador de vida.

Gratis

9 de julio
Jueves XIV

Mt 10, 7-15 Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis

Gratis he recibido la vida. Gratis debo darla. Sin esperar nada a cambio. Si hacer cálculos, estrategias, sin desear nada que no seas tú y la cercanía de tu Reino, que ya ha llegado. Señor, ayúdame a vivir solo para ti, sin oro, plata ni cobre; sin alforja para el camino, sin túnica, sin sandalia, sin bastón…desnudo de todo que no seas tú. Gratuito y entregado. En ti. Para ti.

Sanador

8 de julio
Miércoles XIV

Mc 10,1-7 Les dio poder para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia

La falta de amor, la falta de estima, la angustia, la ansiedad, la no aceptación, el miedo, la parálisis afectiva, el sentimiento de culpa abrasadora, tantas y tantas enfermedades que le impiden al hombre o a la mujer ser quien es, en cualquier circunstancia, siempre hijos e hijas amadas por ti, revestidos de la dignidad tan brillante que da ser tuyos, libres, amados, elegidos para expulsar los espíritus inmundos.

Sin sentidos

7 de julio
Martes XIV

Salmo 113B Tienen boca y no hablan

Ni hablan, ni ven, ni oyen ni huelen ni tocan los ídolos…porque no están vivos. Tú en cambio, Señor, me seduces en el desierto, hablándome al corazón, me ves en lontananza y te alegras, hueles mi fetidez cuando me separo de ti, y me bañas en el perfume de tu aliento, me abrazas, me acaricias y me besas con los besos de tu boca. ¿Qué Dios como tú, vivo y verdadero?

Seducida

6 de julio
Lunes XIV

Os 2, 26 Por eso miren, voy a seducirla, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón

Cuando traducen tu palabra, Señor, y le quitan toda carga de sensualidad, de ternura o desgarro amoroso, queda uno despojado de la poesía y de la belleza. Y el lenguaje que me has dicho, hablándome al corazón, desde hace tantos años, se vuelve literal. Así son las traducciones litúrgicas, misales y leccionarios, con los que quieren que nos hables a ¿la razón? Hoy en vez de seducirme, me persuades….y claro, prefiero ser seducido que persuadido por ti.

habitado

5 de julio
XIV domingo

Rm, 8.9.11-13 El Espíritu habita en vosotros

Así es, está dentro de mí, de ti, encarnado en lo más entrañable de la propia carne, sin espacio, sin lugar, en tu ser, sin saber cómo, pero está. Y allí, en el más puro centro, te vivifica, te sostiene, te mueve, te alcanza, te llena de plenitud. Es siempre don de vida.

Con el esposo

4 de julio
Sábado XIII

Mt 9, 14-17 ¿es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?

“Así te recibo yo, aurora que te eriges sobre las alondras, en el temprano despertar que se avecina a tus ojos. Atesora mis palabras junto a tu pecho, esposo adamado, dales cobijo, oh alta enredadera que me anudas en tus brazos y me ciñes como a un baluarte”. Y con las palabras del poeta, te digo que danzo delante de ti, por el amor a nombre, Jesús.

Acto de fe

3 de julio
Santo Tomás

Jn 20, 24-29 Señor mío y Dios mío

Veinte siglos después, Señor, al levantar tu cuerpo y tu sangre, en la eucaristía, muchas personas exclaman este acto de fe, sin necesidad de ver tu cuerpo, ni de tocar tu carne. Rendidos en adoración. Tomás creyó al ver. Dichosos los que viven de la fe en medio de la noche oscura del alma, dichosos los que siguen unidos a ti en cualquier circunstancia, sin haber visto.