Tesoro escondido

31 de julio
San Ignacio de Loyola

Mt 13, 44-46 El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo

Tomad Señor y recibir Tomad, Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer, vos me lo disteis, a vos Señor lo torno. Todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta

el amigo

30 de julio
Martes XVII

Ex 33,7-11;34,5b-9.28 El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como un hombre habla con un amigo.

Cada día, en toda circunstancia, tu gloria me envuelve, y me introduces en la tienda de tu encuentro. La mayoría de las veces ni me enero, n mis ojos son capaces de ver, pero tú estás, caminando mi camino, animando mi ánimo, sosteniendo mi ser.

oración

28 de julio
Domingo XVII

Mt 11,1-13 Cuando oréis

Cuando ore, hazme tuyo. Hazme tuyo, y solo tuyo, en todo momento, desde que me levanto hasta que me acuesto, estando en casa o yendo de camino, en todas las circunstancias, que tu nombre anide en m corazón, que en cada respiración viva solo para ti. Cuando ore, señor, incorpórame a tu mirarme, a su saberme, a tu saborearme.

Verdea con cizaña

27 de julio
Sábado XVI

Mt 13, 24-30 Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña

Pongo en tus manos, Señor, mi corazón, el campo de tu trigo y mi cizaña. Se me bendecido por ti, regalado por ti, agraciado por ti, espigado para ti. Se me también lleno de la cizaña de mi sensualidad en el deseo, en la mirada, en lo que me separa de ti. Pero tú me mantienes en tus delicias, y me vences.

Bienaventurados

26 de julio
San Joaquín y santa Ana

Mt 23, 16-17 Bienaventurados vuestros ojos porque ven
Dame la bienaventuranza de saberme mirado por ti, visto por ti, contemplado por ti. Dame la bienaventuranza de saber que puedo mirarte porque tú me miras primero. Pongo en tus manos las niñas de mis ojos, para seguir mirándote y amándote desde tu mismo amor.

Tu fuerza

25 de julio
Santiago Apóstol

II Cor 4,7-15 para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios

Sé para cada uno de nosotros, Señor, que peregrinamos en este mundo por amor a tu nombre, compañero en la marcha, guía en las encrucijadas, aliento en el cansancio, defensa en los peligros, albergue en el camino, sombra en el calor, luz en la oscuridad, consuelo en sus desalientos y firmeza en sus propósitos para que, por tu guía, lleguemos incólumes al término de su camino.

Junto al mar

24 de julio
San Sarbelio Maklhuf

Mt 13, 1-9 Salió Jesús de casa y se sentó junto al mar

Mirando al mar soñé que estabas junto a mí, mirando al mar…y ahí estás, Señor, cada vez que me paro y miro, cada vez que contemplo, cada vez que me abismo, por el don de tu bondad, en tu inmensidad, y me anego en ella.