Beato Chaminade

22 de enero
Miércoles III

Salmo 143 Bendito el Señor, mi roca

Bendito seas, Señor, digno de alabanza y glorioso es tu nombre. Bendito seas por la María, tu madre, que nos sigue acercando hasta ti. Bendito seas por regalar a tu Iglesia la vocación marianista, por elegir al beato Chaminade para que fundara una familia de laicos, religiosas y religiosos que prolongaran sobre la tierra la caridad y el cuidado maternal de María, y la hicieran conocer, amar y servir. Gracias, Señor.

Mirada

21 de enero
Martes III

Isa 16, 1-13 No se trata de lo que vea el hombre

“No te fijes en su apariencia”, de dices a Samuel a la hora de buscar un rey. “No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, más el Señor mira al corazón”. Y sin embargo nos seguimos empeñando en mirar con los ojos, en no ir más allá del sentido. Ayúdame a mirar con amor, a ver las cosas como tú las ves.

Odres nuevos

20 de enero
Lunes III

Mc 2, 28-22 A vino nuevo odres nuevos

Tantas veces, Señor, hemos dicho esta frase para mostrar nuestro deseo de renovación, de atención a los signos de los tiempos, de aggiornamiento…el único odre nuevo eres tú, Señor, y dejar que tú nos contengas, inspires nuestras acciones para que broten de ti como de su fuente y tiendan a ti como a su fin. Y todo lo demás, Señor, es marear la perdiz.

Tu luz

19 de enero
II domingo

Is 49,3.5-6 Te hago luz de las naciones

La luz. Hágase la luz. Tu luz. Caminarán pueblos numerosos al amparo de tu luz. Tu luz, Señor, nos hace ver la luz. Tú eres luz y siembras claridades. Nos visita cada día el sol que nace de lo alto para iluminar a los que viven en tinieblas y sombras de muerte. Yo soy la luz del mundo.

Vocación

18 de enero
Sábado I

Mc 2, 13-17 Sígueme

Envía, señor, obreros a tu mies. Especialmente mujeres y hombres que quieran vivir su vocación con radicalidad, haciendo de ti su todo. Pon tu llamada en el corazón de jóvenes dispuestos a amarte sobre todas las cosas, y amar a su prójimo como a ti mismo.

mi deseo

17 de enero
Viernes I

I Sm 8, 4-7.10-22 danos un rey

Siempre pidiéndote. Lo que deseamos, lo que anhelamos, lo que envidiamos del otro, lo que nos acerca a ti, lo que nos aparta de ti, lo que nos conviene, lo que no nos conviene. Tú siempre escuchas nuestros deseos, tantas veces de omnipotencia narcisista. Y como un Padre bueno que vela por sus hijos nos das lo que necesitamos para más amarte y servirte, respetando nuestra libertad. Gracias, Señor, por tu don y providencia.

orante en la noche

15 de enero
Miércoles I

Mc 1, 29-39 Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, se marchó a un lugar solitario y se puso a orar.

Aquí estoy, señor, vengo porque me has llamado. Habla señor, que tu siervo escucha. Esto te decimos cada día, antes de que claree el alba, tantas mujeres y hombres a los que nos has regalado el don de la oración: tantas veces distraída o somnolienta, siempre fecunda en el misterio de tu amor. Así cada día nos unes a ti.