Mírame

6 de junio
Miércoles IX semana

Tb 3, 1-11 Tú, Señor, acuérdate de mí y mírame

Esta situación la dice un hombre, Tobit, pobre, entre sollozos. Se dirige a ti, Señor, descansando su pena en tu compasión, en tu cercanía, en la seguridad de que eres gozo que enjuga las lágrimas y reconfortas en los duelos. Y desde esa convicción, que no merma el caudal del llanto, ora: “Tú, Señor, acuérdate de mí y mírame”. Porque el saberme mirado por ti le consuela y le llena de fortaleza. Como a tantos hombres y mujeres. Como a mí.

 

Apariencia

5 de junio
Martes IX semana

Mc 12, 13-17 No te fijas en lo que la gente sea…

Este elogio que le hacen a Jesús me había pasado desapercibido hasta ahora. Así nos dice el evangelio: “Maestro, sabemos que eres sincero y no te importa  de nadie, porque no te fijas en lo que la gente sea.”  Asombra tu libertad interior, Señor, para llegar a lo esencial de las personas, para no quedarte en la apariencia y llegar a lo interior. Lo esencial es lo interior. Lo importante es invisible a los ojos. Y todos, en el centro de nuestro ser, te tenemos a ti, pues somos imagen y semejanza tuya. Y ahí, en esa igualdad sustancial, tu nos ves y nos amas.

 

Compartir

4 de junio
Lunes IX semana

Tb, 1,3; 2, 1-8 Tráelo para que coma con nosotros

Tobit manda a su hijo a buscar un compatriota pobre, de entre los exiliados, para compartir con él el alimento. Compartir con el otro, el pobre, parte ¿o toda?, nuestra vida. Hacernos sensibles a las necesidades del prójimo. Tener una mirada sensible que sabe captar la pobreza y  se deja interpelar por ella. Y no solo se deja interpelar por ella sino que le abre las puertas de la casa, del propio ser. Tráelo para que coma con nosotros. Le ponemos un sitio en nuestra mesa. Entra a formar parte de nosotros. Ayúdanos tú, Señor, a cumplir tu Palabra.

Trinidad

3 de junio
Santísima Trinidad

Rm 5, 1-5 Estamos en paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo

Estar en paz ante ti, Padre, porque tu Hijo Jesucristo, por la fuerza de su Espíritu, nos introduce en el mismo centro de la intimidad de tu amor. En esta fiesta de la Santísima Trinidad me pongo ante ti, Trinidad santa, y te adoro. Y me quedo sin palabras, o balbuceo aproximaciones para situarme ante el misterio de tu ser amor, de tu comunión de personas. Contemplación, adoración, balbuceo de amor que me dejan en paz, pues son, Señor, don tuyo, de tu Trinidad.

La sabiduría

2 de junio

Sábado VIII semana

Si 51, 17-27 Deseé la sabiduría con toda el alma

La busqué desde mi juventud y hasta la muerte la perseguiré. Mi corazón desea gozar con ella; presto mi oído para recibirla; daré gracias al que me la enseñó; mi alma desea apegarse a ella y no apartar de ella el rostro; la mimaré y la contemplaré. Desear lo que quiero alcanzar, la sabiduría que procede de ti, Señor, la sabiduría de la humildad, de la rectitud y pureza de corazón, la sabiduría de vivirme en ti y ser en ti evangelio.

 

 

Elogio

1 de junio
Viernes VIII semana

Si 44, 1.9-13 Hagamos el elogio de los hombres de bien

Hagamos el elogio de tanta bondad y belleza que hay en tantos hombres y mujeres de nuestro mundo, que hacen el bien y pasan desapercibidos, que hacen el bien y con la fuerza de su actuar transforman, sin que nos demos cuenta, el corazón de la humanidad. Hombres y mujeres que salen de sí mismos y dan su vida en el servicio de los demás. Deja que, durante un momento,  tu corazón te presente alguna de estas personas. Elógialas dando gracias por ellas a Dios.

Visitación

31 de mayo
La visitación de la Virgen María

Lc 1, 39-56 Proclama mi alma la grandeza del Señor
Con la Visitación de maría a Isabel terminamos el mes de mayo. María siempre en el camino de la vida, en lo cotidiano, dispuesta a hacer presente a Jesús y su fuerza salvadora en mi vida…María en el camino del servicio, de la atención, de la cordialidad hacia el que lo necesita. María, toda referencia a Dios, la bendecida que proclama su grandeza. Termina el mes de mayo, pero no concluye, nunca, la grandeza de María que cada día, como hoy, nos muestra el fruto de su vientre, a Jesús.

Luz de misericordia

30 de mayo
Miércoles VIII semana
Salmo 78 Muéstranos, Señor, la luz de tu misericordia

Manda tu luz desde el cielo, dice la invocación al Espíritu Santo que, a lo largo de la semana pasada, hemos tenido la ocasión de repetir incesantemente. Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo…Me gustan las oraciones, los salmos, que piden luz, que hablan de la luz de Dios. Tu luz, Señor, nos hace ver la luz; ilumina tu rostro sobre nosotros; Tú eres mi luz y mi salvación; Muéstranos, Señor, la luz de tu misericordia. Hoy.

Manos vacías

29 de mayo
Martes VIII semana

Si 35, 1-15 No te presentes ante Dios con las manos vacías

Es un consejo lo que recibimos hoy de la sabiduría. Durante un momento contemplo mis manos, Señor, que presento ante ti. Tantas veces vacías; tantas veces llenas de mí mismo. En muchas ocasiones llenas de los dones que recibo de ti. Porque tú me llenas las manos a manos llenas. Si no fuese así, ¿qué podría presentarte? Vacíame de mi mismo Señor, para que mis manos se presenten llenas por ti, para ti.

Joven rico

28 de mayo
Lunes VIII semana
Mc 10, 17-27 Una cosa de falta…

Ya he cumplido todos los mandamientos desde pequeño. Esto es lo que le puedo decir al Señor, junto con el joven rico.. Una cosa te falta, nos responde.   Y yo también me pregunto: ¿Qué es lo que me falta para que mi seguimiento de Jesús sea completo y radical, en el día de hoy? ¿Qué tendría que trabajar en mi vida, a qué tendría que renunciar, que podría obtener, para seguirte mejor, Señor? Desde el evangelio escucho:
Anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en el cielo.
Déjame que escuche de nuevo tu Palabra, Señor.