Mirada

21 de enero
Martes III

Isa 16, 1-13 No se trata de lo que vea el hombre

“No te fijes en su apariencia”, de dices a Samuel a la hora de buscar un rey. “No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, más el Señor mira al corazón”. Y sin embargo nos seguimos empeñando en mirar con los ojos, en no ir más allá del sentido. Ayúdame a mirar con amor, a ver las cosas como tú las ves.

Odres nuevos

20 de enero
Lunes III

Mc 2, 28-22 A vino nuevo odres nuevos

Tantas veces, Señor, hemos dicho esta frase para mostrar nuestro deseo de renovación, de atención a los signos de los tiempos, de aggiornamiento…el único odre nuevo eres tú, Señor, y dejar que tú nos contengas, inspires nuestras acciones para que broten de ti como de su fuente y tiendan a ti como a su fin. Y todo lo demás, Señor, es marear la perdiz.

Tu luz

19 de enero
II domingo

Is 49,3.5-6 Te hago luz de las naciones

La luz. Hágase la luz. Tu luz. Caminarán pueblos numerosos al amparo de tu luz. Tu luz, Señor, nos hace ver la luz. Tú eres luz y siembras claridades. Nos visita cada día el sol que nace de lo alto para iluminar a los que viven en tinieblas y sombras de muerte. Yo soy la luz del mundo.

Vocación

18 de enero
Sábado I

Mc 2, 13-17 Sígueme

Envía, señor, obreros a tu mies. Especialmente mujeres y hombres que quieran vivir su vocación con radicalidad, haciendo de ti su todo. Pon tu llamada en el corazón de jóvenes dispuestos a amarte sobre todas las cosas, y amar a su prójimo como a ti mismo.

mi deseo

17 de enero
Viernes I

I Sm 8, 4-7.10-22 danos un rey

Siempre pidiéndote. Lo que deseamos, lo que anhelamos, lo que envidiamos del otro, lo que nos acerca a ti, lo que nos aparta de ti, lo que nos conviene, lo que no nos conviene. Tú siempre escuchas nuestros deseos, tantas veces de omnipotencia narcisista. Y como un Padre bueno que vela por sus hijos nos das lo que necesitamos para más amarte y servirte, respetando nuestra libertad. Gracias, Señor, por tu don y providencia.

orante en la noche

15 de enero
Miércoles I

Mc 1, 29-39 Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, se marchó a un lugar solitario y se puso a orar.

Aquí estoy, señor, vengo porque me has llamado. Habla señor, que tu siervo escucha. Esto te decimos cada día, antes de que claree el alba, tantas mujeres y hombres a los que nos has regalado el don de la oración: tantas veces distraída o somnolienta, siempre fecunda en el misterio de tu amor. Así cada día nos unes a ti.

Mi regocijo

14 de enero
Martes I semana

I Sm 2, Mi corazón se regocija en el Señor, mi salvador

Así es. El gozo en el señor es mi fortaleza. En medio de mi debilidad tú me haces fuerte, Señor, porque me haces vivir contigo. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo. Todo mi ser está unido a ti y tu diestra me sostiene.

tu reino

3 de enero
Lunes I semana

Mc 1, 14-20 Está cerca el reino de Dios

Así lo proclama Jesús en tu nombre, Señor. Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Tu reino es vida, tu reino es verdad, tu reino es justicia, tu reino es paz. Venga a nosotros tu reino, Señor. El reino que misteriosamente habita en mi interior, y me hace participar de tu ser real. Hazme realmente tuyo, Señor, y de nadie más.

Tu hijo amado

12 de enero
El bautismo del Señor


Mt 3, 13-17 Este es mi hijo amado, en quien me complazco

Escuchemos hoy tu voz, abramos nuestro corazón a tu palabra, señor, que nos hace hijos en el hijo, muy amados. Esta frase la pronuncias para mi, hoy, y te escucho. Y la escucho en nombre de los que no se consideran amados ni dignos de ser amados por lo que sea, tanto da. Que en tu Iglesia, Señor, seamos un testimonio de amor y de acogida para todos, sin ninguna exclusión, en tu nombre.