Sodoma y Gomorra

30 de junio
Martes XIII

Am 3, 1-8; 4, 11-12 os trastorné como Dios trastornó a Sodoma y Gomorra.

Me pregunto, tantos años después, como se consuma este trastorno. Y son varias las respuestas que se me ocurren. Y sigo leyendo tu palabra, para ver si entiendo: “pero no os convertisteis a mí -oráculo del Señor-. Por eso así voy a tratarte: prepárate al encuentro con tu Dios. Y me quedo tranquilo: todo se vuelve encuentro de amor. Trastorno de enamorado. Pura comunión contigo.

Eres tú

29 de Junio
San Pedro y san Pablo

Mt 16, 13-19 Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Tu eres Jesús, el Señor de mi vida, mi amado, mi amante, el que me ha llamado, el que me ha escogido, el que ha tatuado su nombre en mis entrañas, el buen pastor que me hace ser pastor, la aurora y el ocaso de mi vida, el que es hoy y siempre, puro don, pura gracia, puro ser, ser entregado, Jesús, mío, mi salvador.

Deportación

25 de junio
Jueves XXII

IIRe 24, 8-17 Deportó a todo Jerusalén

Todo se derrumbó. El pueblo elegido vencido. Los signos de tu presencia desaparecidos. Total despojamiento. Incertidumbre total. Sin templo, sin sacrificios, sin holocaustos. Edificando la casa sobre roca, de otra manera. En lo oculto. En el exilio. En el abandono. Tus caminos no son nuestros caminos. Solo tú bastas.

Ojos abiertos

23 de junio
Martes XXII

II Re 19,14-21 ¡Abre tus ojos, Señor, y mira!

Mira nuestra vida, nuestra realidad. Mira lo que somos y te ofrecemos. Mira mi pobreza y debilidad. Mira mira incoherencia. Mira mi deseo de ti. Se que me sondeas y me conoces, pero aún así te digo, mírame Señor, con tu mirada de amor, tan llena de ternura, y líbrame de mi propio mal.

Ver claro

22 de junio
Lunes XXII

Mt7, 1-5 Entonces verás claro

¿Cuándo veré claro? Cuando me saque la viga que tengo en el ojo, y que me impide ver con tu mirada. La vida de mi ego desaforado. Dame Señor, una mirada humilde, una mirada misericordiosa, una mirada tierna, llena de bondad, tu mirada.

Desbordado

21 de junio
XXII Domingo

Rm 5,12-15 La gracia y el don de Dios se han desbordado sobre todos

Siempre tu don, siempre tu gracia, sobre abundante, que valen más que la vida. Todo es don. Todo es gracia. Desde el momento que nacemos a esta vida hasta el momento en que naceremos a la eternidad, en tus manos siempre. Vivir con conciencia de tu don me hace tener un corazón agradecido, que también es don tuyo. Gracias por esta mirada de fe.