Aleja de mi


29 de febrero
Sábado después de ceniza


Is 58, 9b-a4 Cuando alejes de ti

Aleja de mi, Señor, la opresión, el dedo acusador la calumnia, el egoísmo, el deseo de placer, de seguridad, de poder, de ser fuera de ti…aleja de mi, Señor, todo lo que me separa de ti, corta, taja, separa, llévame donde tu quieras y mueve mi corazón para que quiera ir contigo.

el ayuno

28 de febrero
Viernes después de ceniza

Is 58, 1-9 Este es el ayuno que yo quiero

Muéveme, Señor, a soltar la cadenas injustas, a desatar las correas de los yugos, a liberar a los oprimidos, a quebrar todos los yugos que oprimen a los hombres y mujeres de nuestro tiempo y les quitan la libertad, a compartir mi pan con el hambriento, a hospedar a los pobres sin techo, a cubrir a quien veo desnudo, y a no desentenderme de mi propia carne.

Conviérteme

26 de febrero
Miércoles de ceniza


Joel 2, 12-18 Convertíos a mí

Conviérteme a ti desde lo más profundo de mi corazón, pues eres compasivo y misericordioso y escuchas mis súplicas, y me bendices continuamente, dame tú, Señor, lo que más necesito para ser tuyo, para prepararme durante esta cuaresma a la dicha de la vida resucitada que me ofreces.

tu sabiduría

24 de febrero
Lunes VII

Sant 3, 13-18 La sabiduría que viene de lo alto es…

Así es tu sabiduría, intachable, apacible, comprensiva, conciliadora, llena de buenos frutos, imparcial y sincera. Así eres tú Señor, con todas tus criaturas. Dame tu sabiduría, pues siervo tuyo soy, hijo de tu sierva, hombre débil y de pocos años, y sin la sabiduría que procede de ti soy nada, viento y polvo del desierto.

tu templo

23 de febrero
VII domingo

I cor 3, 16-23 Sois templo de Dios y el espíritu santo habita en vosotros

Aquí estás, Señor, en mi interior, todo tuyo soy, me has consagrado, me has bendecido, me has habitado. Soy tu morada. Gracias. Y puesto que soy tuyo ayúdame a darme a los demás sin medida, sin reserva, sin fin.

Mi pastor


22 de febrero
Sábado 22

Salmo 22 El señor es mi pastor

El señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me haces recostar, me conduces hacia fuentes tranquilas, reparas mis fuerzas. Me guías por el sendero justo nada temo, porque tú vas conmigo. Tu vara y tu cayado me sosiegan. Me amas y quiero amarte, Señor, más de lo que te amo.

Ultraje


20 de febrero
Jueves VI


Sant 2, 1-9 Vosotros habéis ultrajado al pobre

Tú has elegido a los pobres según el mundo como herederos del reino. Nosotros ultrajamos cada día a los pobres. Tú, siendo rico, te has hecho pobre para enriquecernos. Toda la riqueza que recibo de ti no la pongo al servicio de los pobres. Perdóname, Señor.