Pisotear al pobre

22 de septiembre
XXV Domingo

Am 8,4-7 Escuchad esto los que pisoteáis al pobre

Perdónanos, Señor, cada vez que cerramos nuestra propia carne a la carne del hermano que está solo o desamparado, que se siente explotado o deprimido. Ayúdanos a mostrarnos disponibles a los pobres. Ayúdanos a compartir nuestro pan con el hambriento, nuestra agua con el sediento, nuestra casa con el forastero. Que comprendamos que todos somos hijos tuyos.

Perfume derramado

19 de septiembre
Jueves XXIV

Lc 7,36-50 Ella en cambio me ha ungido los pies con perfume

Ungirte los pies con mi perfume, derramado en tu carne, romper mi alabastro, alabarte, besar delicadamente tu cuerpo, ternura del primer beso robado, regar tus dedos con mis lágrimas, enjugar con la melena tus humedades, secarte con el calor de mi aliento, desmenuzarme en ti, perderme en amores, todo tuyo, desmayado.

Llanto

17 de septiembre
Martes XXIV

Lc 7, 11-17 No llores

En el llanto de la viuda de Naín, que acaba de perder a su hijo único, están las lágrimas de toda la humanidad escarnecida, especialmente de las madres que han perdido a sus hijos por la violencia de la guerra, de la droga, de la sinrazón. Gracias por todos los que con su dedicación, su ternura, su trabajo, su atención, se dedican a consolar a los que penan y lloran.

Entra en mi casa

16 de septiembre
Lunes XXIV

Lc 7, 1-10 Señor, no soy digno de que entres en mi casa, di solo una palabra…

Dime una palabra, Señor. Tu palabra es siempre de salvación, me arrullas con tus labios de seda. Me susurras la dulzura de tu amor. Me acaricias con tu voz de silencio sutil. Tu Palabra penetra mi corazón y anida en mis entrañas. Eres verbo en mi carne, caricia encarnada en mi debilidad, en mi fragilidad, en mi pecado. Di tan solo una palabra y yo quedaré sano y salvo.

Tus besos

15 de septiembre
XXIV domingo

Lc 15 Lo cubrió de besos


Envuélveme, rodéame, provócame, invítame, embísteme, enloquéceme, enlázame, rúgeme, grítame, consuélame, mírame, abrázame, olvídame, quiéreme, llórame, recuérdame, sonríeme, enfádame, cántame, ofréceme, regálame, atúrdeme, sacrifícame, apúntame, dispárame, aciértame, contágiame, empújame, atraviésame, abrásame, quémame, condúceme, guíame, oriéntame, ruégame, implórame, solicítame, hiéreme…Si ha de ser de amor, por amor y en amor de tu nombre

(José Antonio Sáez, Los ojos deseados)

Tú eres mi bien

13 de septiembre
Viernes XXIII

Salmo 15 Prótegeme, Dios mío

Hago mía la oración del salmo, y así me dirijo a ti hoy:
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien» El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano: ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad. Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor.