Árbol de la vida

16 de febrero
Sábado V

Gn 3, 9-24 para cerrar al hombre el camino del árbol de la vida

Que volviste a abrir con el árbol de la cruz. Y donde nació el pecado sobreabundó la gracia. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos ha visitado el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que vivimos en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

He pecado contra ti

15 de febrero
Viernes V

Gn 3, 1-8 Tomó de su fruto y comió

Tantas veces he comido de este fruto, lleno de aromas atrayentes, bello a la vista, dulce al paladar, de tacto suave, y he escuchado la voz del mal, come, serás como Dios. Y he tomado y he comido. Me has abierto los ojos y he descubierto que estoy desnudo. Sin embargo, siempre me has puesto al alcance de tu misericordia, y por tu gracia no me he escondido de ti.

Tu paz

14 de febrero
Jueves V

Lc 10, 1-9 Paz a esta casa

Tu pacificas mis moradas, das reposo a mis párpados, apaciguas mi corazón. Gracias, señor. Tu paz me dejas. Hazme instrumento de tu paz. Que donde haya, yo ponga amor. Que donde haya discordia, yo ponga unión. Que donde haya desesperación yo ponga esperanza. Que donde haya tinieblas, yo ponga luz. Tu luz, Señor, me hace ver la luz. Hazme un instrumento de tu paz.

Interior impuro

13 de febrero
Miércoles V

Mc 7, 14-23 Lo que sale de dentro del hombre, eso sí que hace al hombre impuro

Misericordia, Dios mío, por tu bondad. Por tu inmensa compasión borra mi culpa. Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Te gusta un corazón sincero, en mi interior me inculcas sabiduría. Lávame, quedaré más blanco que la nieve. Señor, me abres los labios y mi boca proclama tu alabanza.

A tu imagen

12 de febrero
Martes V

Gn 1,20-2,4 Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza

Me has creado a tu imagen y semejanza, varón. Envuelto en tu manto desde el momento de mi concepción. Revestido de tu dignidad por el bautismo, unido a tu hijo Jesús, amado en el amado transformado. Ser humano, para servirte y cantar tus alabanzas, desde que sale el sol hasta el ocaso. Bendice alma mía a tu creador.

sanado

11 de febrero
Nuestra Señora de Lourdes

Mc 6, 53-56 los que lo tocaban se curaban

Hace dos años, en la festividad de todos los santos, en el santuario de Lourdes, te pedí con fe que por intercesión de la virgen María me sanases. Me bañé en las aguas de tu vida, manantial de tu bondad y tu dulzura. A su hora, en su momento, tú harás todas las cosas a su tiempo. El tiempo de la liberación pertenece a la soberanía de tu gracia. Bendice, alma mía, al Señor, Dios mío, que grande eres.

Labios impuros

10 de febrero
V domingo

Is, 6,1-2ª.3-8 Yo, hombre de labios impuros, he visto con mis ojos al rey

Es verdad, tu Palabra me pone un espejo. Soy hombre, tengo los labios y las entrañas impuras, y sin embargo te has mostrado para mí, y me acercas cada día a contemplar las maravillas de tu amor. Con mis labios impuros te canto, purifica mis deseos, enciende mi corazón, sana todas mis heridas, incendia en tu amor mi amor.

El bien

9 de febrero
Sábado IV

Hb 13,15-17.20-21 No olvidéis hacer el bien

Buen consejo me das, Señor, no olvidar hacer el bien, en cualquier circunstancia, sin esperar nada a cambio. Tú eres mi bien, gratis me lo das, gratis lo recibo, que gratis comparta e bien de tu amor. Que como tú, cada día, especialmente el día de hoy, pase haciendo el bien.

Hospitalidad

8 de febrero
Viernes IV

Hb 13, 1-8 No olvidéis la hospitalidad: por ella, algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles

Señor, haz que abramos nuestro corazón, nuestros hogares, nuestros trabajos, nuestra abundancia, con los inmigrantes y refugiados que acuden hasta nosotros en busca de una vida mejor. Destierra de nosotros todo tipo de xenofobia o discriminación. En tus manos, Señor.

austero

7 de febrero
Jueves IV

Mc 6, 7-13 ni pan, ni alforja ni dinero suelto en la faja

Así me llamas a seguirte y a manifestarte…en pobreza radical. Concédeme la gracia de vivir solo en ti, desprendido de todo lo que no seas tú, el tesoro de mi corazón. Hazme cada día más austero y desprendido, más sensible a las necesidades de los demás. Que en ti lo espere todo, y sepa preferirte sobre todas las cosas.