Presentación de María

21 de noviembre
Presentación de la Virgen María

Salmo 150 Alabad al Señor en su templo

Te alabo, Señor, unido a María. Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. Bien lo sabes, Señor, haces obras grandes en mí. Santo, Santo, Santo es el señor Dios. Te alabo, te adoro, quedo en ti.

A la puerta

20 de noviembre
Martes XXXIII

Ap3, 1-6,14-22 Estoy a la puerta y llamo

Estás a mi puerta, me rondas, me cortejas, me festejas. Desde el inicio de mi vida, y antes de la creación de mi vida, después de mi muerte. Presente. Dándome el ser. Ayúdame a escuchar tu voz, voz amada, voz amiga, voz sin voz, tu voz en mi silencio. Tu voz que llama a mi puerta. Hazme abrirte para que entres en mi casa, y cenes conmigo, y yo contigo. Tú en mi yo en ti. En una dulce y oscura fuente de amor.

Me refugio en ti

18 de noviembre
XXXIII Domingo

Salmo 15 Protégeme Dios mío, que me refugio en ti

Se bien que eres el lote de mi heredad y mi copa, que mi suerte está en tus manos. Experimento cada día, y así te lo digo, que mi suerte está en tus manos. Me dé cuenta o no me dé cuenta sé que me ha tocado un lote hermoso, y hay momentos en que me haces palparlo con una claridad más allá de toda comprensión. Quiero tenerte siempre presente, con cada aliento de mi vida, tú en mí, yo en ti. Sabes bien mi debilidad, y que muchas veces me ausento. Pero tú siempre estás presente. Siempre. Por eso se me legra el corazón y se gozan mis entrañas, en ti. Por eso, una vez más, a ti acudo y te digo, protégeme Dios mío, que me refugio en ti.

¿habrá fe?

17 de noviembre
Sábado XXXII

Lc 18, 1-8 Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en esta tierra?

Aumenta mi fe, Señor. Que mi vida de testimonio de que tú eres el único Señor de mi vida, el amor de mis amores. Que ponga mi confianza solo en ti. Que en ti lo encuentre todo, lo espere todo, y sepa preferirte sobre todas las cosas.

El amor

16 de noviembre
Viernes XXXII

II Jn 1, 4-9 En esto consiste el amor

En amarte con tu propio amor, en embeberte, en reflejarte, , en ser poseído por ti, en vivir para ti, en transmitirte, en ser tuyo en medio del mundo, en mirarte, en amar como tú amas, dando la vida por amor, cada día, en lo más sencillo, en lo más oculto, en lo más desapercibido, en lo que no cuenta, para confundir a lo que cuenta, con un amor de predilección por los pequeños y descartados de nuestro mundo.

Tu priosionero

15 de noviembre
Jueves XXXIII

Filemón 1, 7-20 Prisionero por Cristo Jesús

Prisionero de amor. Con gran gozo y consuelo. En la vida y en la muerte, en la salud y en la enfermedad, estando en casa y yendo de camino, acostados y levantados, en las alegrías y en las tristezas, en la riqueza y en la pobreza, en el trabajo y en el descanso, en todos los instantes de este día, ahora mismo que respiro, soy tuyo, Señor.

La lengua

14 de noviembre
Miércoles XXXII

Tito 3, 1-17 No hablen mal de nadie

Enséñame a bendecir, Señor, no a maldecir. Pon un candado en mi lengua cuando vaya a hablar mal de un conocido, cuando vaya a criticarle, cuando vaya a difamarle, cuando tenga duro el corazón. Purifica mi lengua desde el beso de tu amor.

Deseos mundanos

13 de noviembre
Martes XXXII

Tito 2, 1-8-11-14 Renunciando a los deseos mundanos

Ayúdame a hacerme cada día más consiente de estos deseos mundanos, Señor, que brotan de mis abismos, que atenazan mi corazón, que me separan de ti. Hazme cada día más tuyo y menos mío, con los pies en la tierra, hecho carne en la carne del mundo, con el corazón puesto en ti. Ayúdame a llevar una vida sobria, austera, horada y honesta, religiosa. Ayúdame a vivir los votos que te he hecho con rectitud de corazón, con generosidad, con libertad y gozo. En ti.

Gracia

12 de noviembre
Lunes XXXII

Tito 1, 1-9 Gracia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús

Es lo que recibo abundantemente en mi vida, tu gracia y tu paz. Y me desbordas. Caudal generoso, torrente de vida, fuerza en mi debilidad, firmeza en mi fragilidad, audacia en mi temor…y tanto tanto tanto por lo que mi corazón agradecido canta un himno de alabanza, a ti, mi amado, mi Señor.