Llegas

24 de noviembre
Martes XXXIV

Salmo 95 El señor llega para regir la tierra

Y la riges desde la misericordia. Y nos llamas, me llamas, a ser instrumento en tus manos, dando de comer al hambriento, de beber al sediento, vistiendo al desnudo, visitando al enfermo y al que está en la cárcel, acogiendo al inmigrante, visibilizando al os descartados de la sociedad…. Ahí es nada, que me hayas incorporado a tu reino de misericordia.

la viuda

23 de noviembre
Lunes XXXIV

Lc 21, 1-4 Esa pobre viuda ha echado más que todos

Dar hasta que duela; dar hasta darse; dar lo que uno tiene para vivir, para vivir en ti. Que diste tu vida para la salvación de todas las personas. Quiero darte mi vida, desde hace tantos años, con generosidad y radicalidad, ayúdame tú, Señor.

Cristo Rey

22 de noviembre
Jesucristo, Rey del universo

Ez 34, 11-12.15-27 buscaré a la oveja perdida, recogeré a la descarriada, vendaré a las heridas

Me harás reposar en ti, pastor bueno, rey de mi vida. Y así nada temo, incluso cuando estoy perdido o descarriado, pues se que tú vas conmigo. Tu vara y tu cayado me sosiegan. Eres bálsamo de mis heridas, restaurador de mis grietas, Señor y dador de vida.

Tu palabra

20 de noviembre
Viernes XXXIII

Ap 10, 8-11 En tu boca será dulce como la miel

Me das tu palabra, el libro de los libros, y me dices:” toma y devóralo, te amargará el vientre, pero en tu boca será más dulce que la miel”. Cada día me das tu palabra, que me renueva, y me hace más tuyo y menos mío. Para que sea palabra en tu palabra, tras haberla rumiado en la vida y en la oración.

tu paz

19 de noviembre
Jueves XXXIII

Lc 19, 41-44 ¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz!

Ábreme, Señor, los ojos para reconocer tu paz en mi vida, la paz que me dejas, la paz que me das; dame una mirada que sepa discernir los signos de tu paz en mi vida; los signos de tu paz en nuestra Iglesia, en nuestra sociedad, en nuestro mundo…dame el ser un hombre de paz, de la tuya. Un constructor de paz.

Puerta

18 de noviembre
Miércoles XXXIII

Ap 4, 1-11 Miré y vi una puerta abierta en el cielo

Tú eres la puerta, la puerta abierta. Tú eres mi propia mirada. Tú eres ofrenda y bendición. Tú eres el más puro amor. Tú eres mi vida, y me haces ser viviente, para tu gloria y tu alabanza. Gracias, Señor.

Vigilante

17 de noviembre
Martes XXXIII

Ap 3, 1-6.14-22 Sé vigilante y reanima lo que te queda

Me estás llamando, desde hace tiempo, quizá desde siempre, a ser vigilante, a estar activo en tu dulce espera, a no dejarme llevar por lo que no me centra en ti, a desapegarme de los afectos que me atan y no me hacen libre para ti. Me llamas, cada día, a reanimar lo que me queda, que es el rescoldo de tu amor, que sigue alentando mi vida.

Ser

16 de noviembre
Lunes XXXIII

Ap 1, 1-4; 2,1-5ª El que es, el que era, el que ha de venir

Eres el puro ser, Señor, el que eras, el que eres, el que seguirás siendo, el que has ve venir. Y mi vida está engarzada en ti, y mi ser en el tuyo. Ahí me siento, ahí me cimiento. Desde el primer designio de tu amor para mi. Dame la gracia de mantener tu amor primero.