Llanto

17 de septiembre
Martes XXIV

Lc 7, 11-17 No llores

En el llanto de la viuda de Naín, que acaba de perder a su hijo único, están las lágrimas de toda la humanidad escarnecida, especialmente de las madres que han perdido a sus hijos por la violencia de la guerra, de la droga, de la sinrazón. Gracias por todos los que con su dedicación, su ternura, su trabajo, su atención, se dedican a consolar a los que penan y lloran.

Entra en mi casa

16 de septiembre
Lunes XXIV

Lc 7, 1-10 Señor, no soy digno de que entres en mi casa, di solo una palabra…

Dime una palabra, Señor. Tu palabra es siempre de salvación, me arrullas con tus labios de seda. Me susurras la dulzura de tu amor. Me acaricias con tu voz de silencio sutil. Tu Palabra penetra mi corazón y anida en mis entrañas. Eres verbo en mi carne, caricia encarnada en mi debilidad, en mi fragilidad, en mi pecado. Di tan solo una palabra y yo quedaré sano y salvo.

Tus besos

15 de septiembre
XXIV domingo

Lc 15 Lo cubrió de besos


Envuélveme, rodéame, provócame, invítame, embísteme, enloquéceme, enlázame, rúgeme, grítame, consuélame, mírame, abrázame, olvídame, quiéreme, llórame, recuérdame, sonríeme, enfádame, cántame, ofréceme, regálame, atúrdeme, sacrifícame, apúntame, dispárame, aciértame, contágiame, empújame, atraviésame, abrásame, quémame, condúceme, guíame, oriéntame, ruégame, implórame, solicítame, hiéreme…Si ha de ser de amor, por amor y en amor de tu nombre

(José Antonio Sáez, Los ojos deseados)

Tú eres mi bien

13 de septiembre
Viernes XXIII

Salmo 15 Prótegeme, Dios mío

Hago mía la oración del salmo, y así me dirijo a ti hoy:
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien» El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano: ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad. Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor.

Agrdecido

12 de septiembre
Jueves XXIII

Col 3,12-17 Sed agradecidos

Ayúdame, Señor, a tener un corazón agradecido, a reconocer que todo don procede de ti, que tu gracia vale más que mi vida y todo lo que la rodea. Ayúdame a darte gracias cada día, desde que me levanto hasta que me acuesto. Y a dar gracias a todas las personas que están presentes en mi vida y con su presencia, su afecto o su trabajo hacen posible que yo viva.

Proclama mi ama la grandeza del Señor. Me uno hoy a María, la Virgen, en el día de su Dulce nombre, fiesta patronal de la Compañía de María.

Mi vida

11 de septiembre
Miércoles XXIII

Col 3, 1-11 Cristo, vida vuestra

Tú mi vida verdadera, mi tesoro, la niña de mis ojos, la dulzura de mi corazón. Tú mi único Señor. Que en ti, señor, lo espere todo, lo encuentre todo, y sepa preferirte sobre todas las cosas.
Hoy hace 36 años que te consagré mi vida en la Compañía de maría. Gracias, Señor

Cristo

9 de septiembre
Lunes XXIII

Col 1, 24-2,3 Nosotros os anunciamos a Cristo

Este es el único propósito: anunciar a Cristo, para que reine en nuestros corazones, para que nos demos cuenta que estamos en él, que él nos habita, que es el tesoro de nuestra vida. Anunciaros a Cristo para que aumente en mi la fe, la esperanza y la caridad, y así también la gracia de Dios os haga crecer en amor a Cristo, sobre todas las cosas. Esta es la alegría del evangelio que tú nos regalas, Señor, al enamorarnos de ti.

Seguirte

8 de septiembre
XXIII Domingo

Lc 14, 25-33 Si alguno viene a mi y no pospone

Mucho me cuesta posponer, en el día a día, las apetencias, los afectos, los lazos -ya sean con hilo de seda o con maroma de esparto- que me impiden ser libre para ti. Ayúdame tú, Señor, a ordenar lo desordenado, a poner en todo y sobre todo el deseo de seguirte con todo mi corazón, con toda mi alma, con todo mi ser. Pues sin ti nada puedo.