Aurora

26 de febrero
Viernes i de cuaresma

Salmo 129 Mi alma espera en el Señor más que el centinela la aurora

Y así es. Mientras escribo esta oración ha comenzado a clarear, y sé que estás cerca, más cerca, en mi propia oscuridad. Aquí me ofreces tu luz y salvación, ahora llega la aurora de tu ternura entrañable, el don de tu amor.

Cambio

25 de febrero
Jueves I cuaresma

Esther 4, 17 Cambia nuestro luto en gozo

Cambia los sufrimientos de este año de pandemia en salvación. Todo lo que hemos vivido, todo lo que estamos viviendo, todo lo que viviremos, toda la realidad de este tiempo de enfermedad y muerte en la humanidad, cámbialo tú, Señor. Y para ello cámbiame a mí, pon mi corazón junto al tuyo para latir desde tu misericordia entrañable y tu salvación.

Conversión

21 de febrero
I domingo de cuaresma

Mc 1, 12-15 Convertíos

Si tú no me conviertes, Señor, ¿qué será de mí? Solo tu amor, que gotea incesante en mi vida, es capaz de ir horadando la dureza de mi corazón e irlo convirtiendo en un corazón de carne, dispuesto a acoger tu espíritu y a vivir la verdadera plenitud a la que me llamas. Conviérteme tú, Señor, llévame al desierto y desvíveme en ti.

nuevo

20 de febrero
Sábado después de ceniza

Is 58, 9-14 Cuando alejes de ti la opresión, cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies al alma afligida, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía. El Señor te guiará siempre, hartará tu alma en tierra abrasada, dará vigor a tus huesos. Serás un huerto bien regado, un manantial de aguas que no engañan.

Ayúdame Señor, pues sin ti nada puedo.

Tu carne

19 de febrero
Viernes después de ceniza

Is 58, 1-9 Y no desentenderte de tu propia carne

Este es el ayuno que tú quieres, Señor, el ayuno de la misericordia. Que no me desentienda de mi propia carne, del que está hambriento o sediento, desnudo, enfermo o en la cárcel, de inmigrante, del oprimido. Que comprenda que soy carne en la carne de la humanidad herida.

Cuaresma

17 de febrero
Miércoles de ceniza

Cor 5, 20-6,2 Os pedimos que os reconcilies con Dios

Pues ahora nos regalas un tiempo de gracia y de reconciliación. Que no lo desaproveche, que me ponga a tiro de tu infinita misericordia, que me convierta, de verdad de la buena, y crea en el evangelio.