Zaqueo

31 de octubre
Domingo XXXI

Lc 19, 1-10 Baja enseguida, hoy tengo que hospedarme en tu casa

A eso me llamas, Señor. A bajar de mí mismo, a abajarme, para poderte recibir en mi casa, a donde quieres venir a hospedarte, a mostrarme tu misericordia, tu gracia, tu paz y tu perdón.  Quieres entrar en lo más profundo de mi ser, en mi morada , ¿no moras tú allí?, para decirme hoy la sido la salvación de esta casa. Gracias.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

2 opiniones en “Zaqueo”

  1. Señor, tu sales al encuentro de Zaqueo, sabes muy bien su pasado y su presente, él te necesita, no te importa el que dirán.
    Gracias Señor, por salirme siempre al encuentro, en los momentos de decaimiento, de gozo y en los que no sé cual es tu voluntad. Sé que tú me amas y te busco., deseo serte fiel y corresponder al Amor recibido siempre.

  2. Una higuera, una estatura pequeña y grandes ganas de ver pasar a Jesús. Esas tres cosas hicieron que Jesús convirtiera el corazón de Zaqueo. Y Zaqueo recibió a Jesús en su casa y fue su salvación.
    Hoy, Señor, quiero verte, quiero bajar de mi higuera para recibirte en mi casa, poder escuchar lo mismo que escuchó esa mañana Zaqueo para que al final de la conversación pueda yo dar a los demás lo que no les he dado antes y devolver lo que les he quitado, y pueda oir de tu voz que hoy ha sido la salvación de mi casa.

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