Tu mano

23 de diciembre

Lc 1, 57-66 La mano del señor estaba sobre él

Tu mano, Señor, tapa mi boca y me deja mudo, entre la admiración y el asombro, por el misterio que me anuncias, que se avecina. Tu mano, Señor, suelta mi boca para que bendiga tu paso por mi vida. Tu mano me sostiene, tu mano me acompaña, tu mano me protege, tu mano me hace caminar por las alturas, me saca del abismo, me levanta. Tu mano, Señor, me acaricia, me bendice, me hace y me deshace. Tu mano de alfarero.

12.23

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa.

Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

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