Tristeza

11 de mayo
Martes VI de Pascua

Jn 16, 5-11 La tristeza ha llenado vuestro corazón.

Tristeza cuando desapareces de nuestro corazón y de nuestro entendimiento, cuando no sabemos ver tu presencia en la ausencia, cuando no entendemos que siempre estás, aunque de otra manera, cuando no comprendemos que conviene que te vayas para que tu Espíritu, tú mismo en nosotros, venga y fortalezca, en ti, nuestra vida.

05.11

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

3 opiniones en “Tristeza”

  1. Hermosas palabras, que hoy , leidas antes de comenzar la jornada, me inspiran a encontrarte en cada acción, paso y persona, a celebrar tu presencia eterna y amorosa siempre, a pesar de las vicisitudes, de los obstáculos del camino.
    Cambio la tristeza, por la alegría, la paz y la felicidad de saberte y sentirte presente…sé que estás cuando las cosas no se me facilitan, sino que lograrlas requiere de paciencia, perseverancia y fe…lo fàcil, es engañoso, es futil, se desvanece…lo que nos cuesta ( justo en ese momento que otros pensarían que no estás por ningñun lado) es lo que la vida en familia, mi vida personal, me ha enseñado a apreciar, porque allí, SEGURO estás Tú Señor! Gracias por guiarme día a día Señor, Alabado seas siempre!!!

  2. Los que te conocemos Señor sabemos que nunca abandonas a tus hijos.
    Nos quieres alentar con tu marcha (no definitiva) Vives en los que te aman y desean tu presencia.
    Jesús, tu vida humana fue fecunda, más es tu Vida Divina; Danos ánimo a creer en todo lo que nos enseñaste. ¡¡Haznos fieles !!

  3. Siempre causa tristeza la separación, la distancia. Hoy, Señor, se llena de tristeza nuestro corazón porque desapareces de nuestra vista, te vas, pero tú nos consuelas porque sabes lo que nos conviene. Te tienes que ir para que puedas mandarnos tu Espíritu, para que venga a nosotros el Defensor.
    Mi petición hoy es clara: Señor, ayúdame a verte en la distancia, a notar tu presencia en la separación, a descubrir tu amor en mí a cada paso, en cada situación, en cada persona. Así, mi corazón nunca estará triste.

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