Sígueme

16 de febrero
Sábado después de ceniza

Lc 5, 27-32 Sígueme

Sí, sígueme y destierra de ti la opresión, la maledicencia, el gesto amenazador. Sígueme y comparte con el pobre. Sígueme así y brillará tu luz en las tinieblas y, lo que es mejor, tu oscuridad se volverá mediodía. Sígueme por el camino de la renuncia a ti mismo, sígueme hsta la cruz, y te daré reposo permanente, saciaré tu hambre en el desierto, haré fuertes tus huesos, serás un huerto regado por mi agua vida. Sígueme cada día, cada instante, en todas las respiraciones de tu amor, y entonces yo seré la delicia de tu corazón, el gozo de tu existencia, seré tu señor, tu Dios.

02.16

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa.

Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

4 opiniones en “Sígueme”

  1. ¡¡Me llamas a seguirte Señor!! No miras mi necedad, mis oscuridades, ni la falta de fe en muchas ocasiones. Yo humildemente te digo, que quiero ir tras de Ti, ser digna de ésta llamada. Me pongo un reto, intentar la conversión con tú ayuda.

  2. ¿Que yo te siga? Quisiera estar en paz.
    Esa paz de los conformistas,
    la paz de los satisfechos,
    aquella de los buenos,
    la de los felices. Pobre paz.
    ¡Señor, espera!

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