Arder

4 de mayo
III domingo de Pascua

Lc 24, 13-35 ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino?

No se, Señor mi bien, mi amado, si arde mi corazón o no arde, si te presiento por el camino, si te reconozco al partir el pan. No sé si se inflaman mis amores, o quedan recogidos, o alborotados, si huyo de Jerusalén sin ti, si regreso contigo. A estas alturas apenas se que aunque no sepa nada siempre vas conmigo, y tu presencia me acompaña en todo momento, ahora mismo, mientras te escribo, aunque no arda mi corazón mientras me hablas por el camino.

05.04

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa.

Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

2 opiniones en “Arder”

  1. ¡Hacer el camino contigo, Señor…!
    Escuchar tu voz, tu palabra y caminar a tu lado. Y cuando parece que vas a alejarte pedirte: “Quédate con nosotros”

    En este día me pregunto si sabremos reconocerte a nuestro lado para poder pedirte: Señor, quédate con nosotros.

  2. ¡Qué dicha poder decir que arde nuestro corazón, cuando nos encontramos contigo!
    Sé que siempre me sales al encuentro, me ayudas a comprender tu gran amor, no solo por mí, sino por todos los hombres.
    Haz Señor, que esté atenta, en todas las circunstancias de mi día a día, de forma especial al escuchar tu Palabra y participar en la Eucaristía.

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