Paz

4 de diciembre
Martes I de adviento

Salmo 71 Que la paz abunde eternamente

Para que abunde la paz, hazme constructor de paz. Que ofrezca la paz que tú me das, Señor, a los cercanos, a los lejanos, a quien más me cuesta. Que mi paz sea fruto de la flor de la justicia, del no juzgar por apariencias ni sentenciar de oídas; que la paz brote de una justicia que ciñe mis lomos. La paz que hace posible que el lobo habite con el cordero, y la pantera se tumbe con el cabrito. ¿Dónde, a quién, quiero ofrecer hoy este tipo de paz?

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

4 opiniones en “Paz”

  1. Verdaderamente, cuantos sinsabores si la paz nos falta.
    Estoy de acuerdo, en lo de juzgar por las apariencias.
    Los respetos humanos que nos genera cuando pensamos que nos pueden juzgar por eso en alguna ocasión comprometida; y lo más importante es nuestro interior, lo que Dios piense. Nada te turbe, nada te espante, sólo Dios baste.
    Que él sea la bendición de todos los pueblos, y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

  2. Me ha encantado el cuadro que has elegido, como me fascinó el que pusiste hace dos días para hablar de la Luz.

    Tienes una sensibilidad exquisita para transmitir la Palabra también a través de lo que no es palabra.

    Y para darnos paz.

  3. Me uno al comentario de Alex sobre la belleza de los cuadros que adornan tus comentarios a la Palabra. Tanto leyendo como mirando hacemos oración cada día. Gracias.
    Para que abunde la paz, tenemos que tener y vivir la paz desde dentro. La paz del trabajo bien hecho, de la Palabra bien escuchada, de la ayuda al más cercano, de la sonrisa al que nos mira, de no juzgar a los demás… Esa es la paz que hoy quiero dar, esa es la que pido al Señor que no me falte.

  4. Me uno al comentario de Alex sobre la belleza de los cuadros que adornan tus comentarios a la Palabra. Tanto leyendo como mirando hacemos oración cada día. Gracias.
    Para que abunde la paz, tenemos que tener y vivir la paz desde dentro. La paz del trabajo bien hecho, de la Palabra bien escuchada, de la ayuda al más cercano, de la sonrisa al que nos mira, de no juzgar a los demás… Esa es la paz que hoy quiero dar, esa es la que pido al Señor que no me falte. La paz que María tuvo mientras esperaba el nacimiento de su Hijo y que transmitió a su prima Isabel en su visita.

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