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Parábola

7 de marzo
Sábado II de cuaresma

Lc 15, 11-32 Un hombre tenía dos hijos

Tú eres el Padre, y en ti me haces padre. Yo soy el hijo pródigo que te pide la parte de la herencia y vive perdidamente. Soy el habitante de aquél país, compadecido ante la indigencia. Soy el que se pone en camino para pedirte perdón. Soy tu abrazo que me hace ser quien soy, hijo tuyo. Soy la fiesta, el banquete, el ternero cebado, la vida recobrada. Soy el hermano mayor, indignado, que no sabe que cada día tú estás conmigo y me haces ser. Soy todos en ti y nada de nada sin ti, sin tu Palabra. Por tu misericordia, dame vida.

03.07

1 comentario ››

Este mensaje fue publicado el 7 Marzo 2015 en Meditación diaria
y ha sido leído hasta el momento por 1968 visitante(s)

1 comentario »

  1. Comment by Isabel, enviado el 7 Marzo 2015 a las 23:40

    Padre. De tus dos hijos, yo soy el que se va, el que se aparta de tu casa para luego arrepentirse y volver cansado y enfermo. Yo también soy el que se queda, el que te sigue obedeciendo pero tiene envidia, el que te echa en cara tu amor hacia el hijo perdido y no acepta su vuelta. Yo soy los dos hijos de este hombre, de este padre que espera cada mañana que su hijo perdido vuelva, que se conmueve ante él y tirándose a su cuello le abraza y le besa sin dejarle hablar.
    Yo tengo algo de los dos hijos pero hoy te pido perdón por todo, sabiendo que me esperas cada día y me abrazas en mi pequeñez, que me acoges cuando me alejo, que me haces una fiesta… Gracias Padre.

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