Pan de vida II

9 de mayo
Lunes III pascua
Jn 6, 22-29 Trabajad por el alimento que perdura para la vida eterna
Cuantos trabajos, cuántos sudores, cuántas preocupaciones, cuántas tensiones, cuantas historias llenan nuestro corazón y embotan nuestra mente y nos separan de ti. Todo sería más fácil si creyéramos, de verdad, que tenemos que trabajar por tu Reino, por el alimento que perdura para la vida eterna. Quizá una buena manera de empezar a plantearlo es preguntarme: ¿cuál es este alimento que no tienen fecha de caducidad?

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

4 opiniones en “Pan de vida II”

  1. Señor, te vemos y no te reconocemos, apareces y nos confundimos… aunque mi corazón arde, mi alma derrama lágrimas de tristeza y entonces tú me reconfortas con tu palabra. Cae la tarde, arrecia la tormenta y tan sólo nos queda remar, siempre adelante hasta que vengas a nuestro encuentro, de nuevo.

  2. ¡Que fácil sería trabajar por el alimento que perdura, trabajar por el Reino!.
    Los trabajos que fatigan, los trabajos que asustan, los que pesan, los que aburren… Todos ellos se hacen especiales si se hacen por amor y con amor, por y para los demás.
    Trabajar por ese alimento que no tiene fecha de caducidad será lo único que nos haga sonreir trabajando y no sentir el cansancio. Trabajar, Señor, por ti, por tu Reino, por tu amor que nos das a manos llenas sin cansarte.

  3. Señor, sé que Tú eres mi verdadero alimento, el que nunca deja de llenar mi vida, aún sabiendo que muchas veces soy indigna de él. Concedeme la gracia de buscarte siempre en el alimento Perdurable.

  4. Que ciegos estamos….tenemos el alimento a nuestro lado que nos esta tendiendo la mano constantemente, estamos tan llenos de miedo que nos perdemos todo lo bueno que esta entre nosotros.
    Ojala lleguemos a tener abiertos los ojos para llegar al final del camino

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