La levantó

10 de enero
Miércoles I semana

Mc 1, 29-39 Jesús se acercó, la cogió de la mano, la levantó

Así actúas, Señor. Te acercas a toda situación, te introduces en nuestra existencia, en nuestra historia. Te haces presente, cercano. Nos acompañas y caminas con nosotros, aunque a veces no nos demos cuenta. Hoy te acercas a la suegra de pedro, enferma. Tienes un gesto entrañable. La coges de la mano. Y la levantas. Así sigues haciendo en tantas situaciones de nuestra vida, sobre todo cuanto estamos abatidos, enfermos… con dolencia de amor, de Ti. Esperando que tu mano nos levante.

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Sal

9 de enero
Martes I semana
Mc 1, 21-28 Cállate y sal de él

Así increpa Jesús ha espíritu inmundo. Y el espíritu, que tenía esclavizado al hombre, que lo retorcía sobre sí mismo, calle y sale. Pongo delante de Ti, Señor, tantos espíritus inmundos que me dominan, que me mantienen imposibilitado para seguirte con agilidad y radicalidad, con un amor puro y abierto a Ti en exclusividad. Acalla tantos ecos y rumores de mal que anidan en mi mente, en mi corazón, en mis entrañas. Hazlos salir de mí, libérame para Ti.

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Cercanía

8 de enero
Lunes I semana

Mc 1, 14-20 Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios

Se ha terminado el tiempo especial de la Navidad. Ya no quedan los belenes, las luces de las calles, los adornos. Queda lo más importante, lo esencial, lo nuclear: el niño que nos ha nacido, el que nos ha sido dado, que nos acerca el reino de Dios en lo cotidiano, en lo habitual, en lo sencillo y habitual de cada día. Ahí, en tu aquí y ahora, está presente el reino de Dios. En el tiempo ordinario que hoy comenzamos. En la Palabra, en la Eucaristía, en el prójimo más necesitado. Ahí estás, entre nosotros.

Mi siervo

7 de enero
Bautismo de Jesús

Is 42, 1-4.6-7 Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido

Mirarte a ti, Señor. Eso es lo que he estado haciendo en todo este tiempo de Navidad, mirarte, contemplarte hecho carne para nuestra salvación, Dios con nosotros. Mirarte y saberte dentro de mí, siervo del Padre, llamándome a ser siervo tuyo. Sostenido del Padre, invitándome a reconocerme sostenido por Ti. Siempre elegido en el Hijo, amado, predilecto. Gracias, Señor.

Epifanía

6 de enero
Epifanía del Señor

Mt 2, 1-12 Vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron.

Como los Reyes Magos me acerco hasta el niño, que recibo de la mano de María, su madre. Caigo de rodillas ante ti, Señor, y te adoro. Pongo mi vida postrada a tus pies.

Quiero adorarte con mi palabra y con mis obras, al igual que quiero amar así. Quiero adorarte a ti porque eres Dios y a ti en el servicio de mis hermanos.

El mensaje

5 de enero
Tiempo de navidad

1 Jn 3, 11-21 Este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros.

Este es el mensaje que Jesús, desde el momento de su nacimiento, por el mismo hecho de nacer, nos está diciendo: el mensaje del amor. Una vida entregada, una vida ofrecida con amor. Una vida que alcanza su plenitud en el amor. Sabiendo que el que no ama permanece en la muerte.

Y el consejo del apóstol: no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. A ello estamos invitados.

El Mesías

4 de enero
Tiempo de navidad

Juan 1, 35-42 Hemos encontrado al Mesías

Este es el mensaje que transmiten Pedro y Andrés cuando, al haber recibido la llamada de Jesús, se acercan a él, van con él, ven cómo Jesús vive y deciden quedarse, seguirle, y caminar con él por esta tierra.

Hemos encontrado al Mesías, nosotros también. En Navidad se hace más patente que en otras épocas del año. ¿Cómo lo transmitimos?

Amor de Padre

3 de enero
Tiempo de navidad

1 Jn 2, 29-3,6 Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!

Contemplo el misterio de Belén: María y el niño. Miro el amor que nos ha tenido el Padre para darnos a su hijo y darnos la salvación. Miro su amor hecho carne en Jesús, nacido de María. Miro a este niño, hijo de Dios, que nos hace hijos con él.

Miro y contemplo tanto misterio, Dios mío, me admiro. Me acerco al silencio de Belén y te agradezco, en silencio, tanto don.

La vida eterna

2 de enero
Tiempo de navidad

1 Jn 2, 22-28 Esta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna.

Es lo que nos has traído, Señor, la oferta de la vida eterna. Vida eterna para cada uno de los días de este año. Vida eterna en cuya perspectiva nos podemos situar cada uno de los días de este año. Abrir cada día al tiempo eterno nos hace tomar conciencia de tu presencia en lo cotidiano. Tú estás aquí en nuestra historia. Has participado en ella y la has abierto a la vida eterna.

Abrir cada día y cada instante a tu presencia. Entrar en la vida y participar en tu vida eterna.

Te conceda la paz

1 de enero de 2007
Santa María Madre de Dios

Números 6, 22-27 El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz.

Empezamos el año con la bendición del Señor, que derrama su vida abundante sobre nuestra vida y nos ofrece protección, luz. Favor y paz. El Señor se fija en ti y te ofrece una de estas palabras. ¿Cuál es la que necesitas para el futuro más inmediato?

Que me alcance tu favor, Señor. Que tu favor me ilumine. Que tu favor me alcance la paz. Y que la transmita. Como hizo María, bendecida por ti, fuente de bendición en Jesús.