Escapamos

28 de diciembre
Santos Inocentes

salmo 123 La trampa se rompió y escapamos

Apártame amado, que voy de vuelo, y llevo en las cadenas de las que me has liberado todas las esclavitudes del mundo, transformadas en guirnaldas florecidas, el dolor de los inocentes que clama a ti, huidos, refugiados, perseguidos, desplazados, heridos en su dignidad humana, santos inocentes.

Vió y creyó

27 de diciembre
San Juan Evangelista

Jn 20, 1ª.2-8 A quien Jesús amaba…vió y creyó

Eres lumbre de mis ojos y solo para ti quiero tenellos, para verte con mis ojos desde los que tú me miras. Mis ojos que son tus ojos mecidos en tu amor, ojos amados que en ti ven lo que tú mismo miras en mi…los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados. Ojos que te muestran en todo, amado, y todo es de lo que es en ti.

Vió

26 de diciembre
San Esteban

6,8-10; 7,54-59 Vió a gloria de Dios

Ver a Dios en la criatura, ver a Dios hecho mortal, ver en humano portal la celestial hermosura. ¡Gran merced y gran ventura a quien verlo mereció! ¡Quién lo viera y fuera yo!
Ver llorar a la alegría, ver tan pobre a la riqueza, ver tan baja a la grandeza y ver que Dios lo quería. ¡Gran merced fue en aquel día la que el hombre recibió! ¡Quién lo viera y fuera yo!

Misa del día de Navidad

25 de diciembre
Misa del día

Jn 1, 1-18 La palabra era la luz verdadera

Este instante….
en el que toda la belleza del mundo
queda atrapada en un verso

ahora mismo
en lo cotidiano
en lo invisible

te manifiestas
aquí
apareces

para que te adore
para que te entregue
una vez más
la vida
que tú me entregas
en tu carne débil
recién nacida
desapercibida
estremecida de humanidad
gloriosa en su pobreza
sencilla
humilde
silenciosa
derrocada
en la cruz
en la cruz de tantos
semejantes nuestros
que sufren

asombro
admiración
epifanía

Epifanía

me llamas
a contemplarte en el misterio

alumbras mi vida
en medio de la noche
en la oscuridad más oscura
del sinsentido
en el vacío
de tu plenitud ofrecida
en esta carne débil
recién nacida
del vientre de María

así
aquí
te adoro
abatido por tu amor.

El rey en casa

24 de diciembre
IV domingo de adviento

IISam 7, 1-5 Cuando el rey se asentó en su casa

Asiéntate en mi casa, Señor, mi rey, dulzura íntima, toma posesión de mi ser, habita en mí, encárnate en mi carne pues carne tuya soy, Señor, siervo tuyo, hijo de tu esclava, alégrame en la alegría de tu gracia cuando me desbordas, tu gracia derramada en mi, abundancia de amor, vestido me dejas de tu hermosura, el amado en mi concibes.