Orar

15 de noviembre
Sábado XXXII

Lc 18, 1-18 Para explicar cómo tenían que orar siempre, sin desanimarse…

Ponerse en oración ante ti, Señor, sin buscar nada, solo buscándote; sin esperar nada, sólo esperándote; sin querer sentir nada, solo sabiendo que tú me sabes con deseo de ti. Darte mi tiempo con gratuidad y con fidelidad, constante, sin interrupción. No anteponer nada a un espacio y un tiempo consagrado a ti, para poder amarte sobre todas las cosas y amar a mi prójimo como a mi mismo. Desprendido de mí. Y no desanimarme de mi propia incapacidad, sino poner todo en ti, sin dejar de ofrecerte todo lo que puedo entregarte de mí.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

3 opiniones en “Orar”

  1. Buenos dias…..que rumia la de hoy,no me canso de leerla,y a mas veces, mas mi incapacidad!!!!que poco somos……..Pero hoy esa palabra se hace vida en mi en la frase de no DESANIMARME…….seguir siempre en oracion……………Gracias Nano,y que esa iluminacion sea nuestro Padre que cada dia en Su Misericordia le de Palabra,para nosotros que con sed esperamos a diario su rumia……………..

  2. Orar SIEMPRE.
    Cuesta porque desde la propia limitación, uno busca resultados, “eficiencia”, hacerlo “bien”. Cuando desde dentro se gesta esta intuición de que solo basta con ponerse en Su Presencia con lo que uno trae, sin más complicaciones, sin más vueltas, sólo uno y Él, “dar mi tiempo con gratuidad y fidelidad”…es cuando el desánimo no tiene lugar, y la oración se hace plena.

    Que Él nos sostenga, cuando nuestra limitación nos desanime. Que podamnos estar en Su Presencia con la misma simpleza con la que se está con el amigo verdadero: a veces compartiendo hondurs, a veces en silencio, a veces sólo disfrutando del encuentro.

    Gracias! Siempre das luz con tu propia “rumia” de la Palabra.

  3. Gracias Señor por tantas personas que oran y viven tan cerca de tí, gracias por Nano y por sus palabras de cada día.
    Quisiera orar, Señor, como necesidad, como actitud, como certeza de que siempre esperas y siempre estás y siempre perdonas y siempre enseñas y siempre amas y siempre te das… Orar buscándote, deseando tu presencia, sabiéndome débil por tantas limitaciones, pecados, miedos… pero fuerte por tu amor para los demás. Así es como quiero orar Señor.

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