Oración

18 de julio
Viernes XV

Is 38, 1-6.21-22 He escuchado tu oración

Es el convencimiento inalterable: escuchas nuestra oración, atiendes la voz de nuestras súplicas, estás atento a lo que te presentamos confiadamente, sabiendo que tú eres Dios y que tus designios no los comprendemos, que pueden no coincidir con nuestros deseos. Escuchas nuestras oración, Señor, porque nos amas y te das sin límites de amor, a cada uno de nosotros, ofreciéndonos la salvación.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa.

Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

2 opiniones en “Oración”

  1. Sí, Tú Señor, escuchas siempre nuestra oración. La oración confiada, la oración que nos une a ti, la oración que nos hace fuertes, que nos quita el miedo, la oración que nos alegra, que nos llena de paz, que nos acerca a ti y nos une a los hermanos, la oración de abandono en tus brazos amorosos, de abandono en tu voluntad, de abandono en tu amor.
    Oración siempre escuchada aunque no coincida con nuestros deseos o necesidades, porque tu amor es tan grande que nos das siempre lo que es bueno para nosotros y para nuestra salvación aunque no lo entendamos.
    Señor, ayúdame a convertir todos los momentos de mi día en oración continua.

  2. Con que facilidad brotan las palabras bajo nuestros dedos.
    Con que facilidad uno reza, dice: Señor, aquí estoy, confío en ti plenamente, mi vida y tus designios son los míos:

    Que distinta es la realidad, cuantas dudas, cuantos miedos, cuantas incertidumbre e inseguridades. Solo una verdad, una seguridad irrenunciable, inevitable, lo demás, Señor, te lo pido con toda mi humildad, haz lo que puedas, si me dejas caer, ayúdame a levantarme, si me dejas equivocarme, recuérdamelo, si peco, enciende mi conciencia, porque solo de esa forma, entendiendo, comprendiendo, admitiendo y escuchándote, quizá, algún día me recibas en esa única verdad que nos dejó tu hijo con su sacrificio por mi, por nosotros.
    Gracias por poder verte en todos los sitios.

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