Mi pastor

2 de marzo
IV domingo de cuaresma
Salmo 22 El Señor es mi pastor

Quiero buscar, Señor, a lo largo del día de hoy un lugar tranquilo, una verde pradera, para darte un instante, o unos minutos, o un tiempo más largo, tú bien sabes lo que puedo y quiero darte, bien conoces mis límites, para que tu sacies mi sed en tu fuente tranquila, para que repares mis fuerzas. Fuerzas que a veces no son tan fuertes cuando se separan de ti, cuando no dejo que tu bondad y tu misericordia entre a raudales en mi vida.  A ti acudo, Señor, hoy, para que repares mis fuerzas en el manantial de tu ser.

Rezamos y nos solidarizamos con los habitantes de Corea del Norte

Martxoak 2

Garizumako IV igandea22 gn.

Salmoa Jauna dut Artzai
Nahi nuke, Jauna, gaur egunean zehar, patxarazko leku batean jarri, eta bertan minutu batzuk ,behar bada gehiago… Zuk ezagutzen duzu nor naizen, ondo ezagutzen dituzu nire mugak, nola ase dezakezun ur gozoz eta oparo neure indarrak. Zuregandik apartatzean ahultzen zaizkidan indarrak, zure ontasun eta errukiak niregan sartzen uzten ez ditudanean. Zuregana nator, Jauna, gaur ere, Zuk indartu nazazun, zure izaeraren iturburuan.

Iparraldeko-Korearen alde biztanleek ditugu gogoan, horien alde otoitz egin, eta solidarizatzen gara.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa.

Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

Un comentario en “Mi pastor”

  1. Salmo 22, “El Señor es mi Pastor, nada me falta”.
    Salmo que repito con frecuencia, palabras que me dan paz, tranquilidad, confianza… Palabras que me hacen dejarme llevar hacia fuentes tranquilas, recostarme en verdes praderas, y reparar mis fuerzas cuando decaigo.
    Cuando camino por sendas oscuras, cuando la angustia me oprime, este Salmo me ayuda a no temer, porque el Pastor, el Señor, está conmigo, su vara y su cayado me sostienen.
    Su bondad, la bondad del Padre, me acompañan siempre por donde voy todos los días, todos los momentos de mi vida. Y tengo y vivo la esperanza de habitar en la casa del Señor para siempre, por dilatados días.

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