Magdalena

22 de julio
Santa María Magdalena

Jn 20, 1-2.11-18  ¿Mujer, por qué lloras?

Es la pregunta de el que vive cuando se encuentra en nuestras vidas signos de dolor. Es la pregunta de el que vive cuando comprueba que andamos en tinieblas y en sombra de muerte. María Magdalena amó mucho y se le perdonó mucho. Y recibió vida. Lloró sus propios pecados junto a Jesús. Y recibió el prodigio de la misericordia, el perdón de sus culpas. María Magdalena, llena de vida, se convierte en testigo de la resurrección de Señor, del Maestro.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

3 opiniones en “Magdalena”

  1. Paso a diario por acá. Leo lo tuyo y busco mis propias resonancias de la Palabra.
    Hoy, me he quedado con esto: dice que María Magdalena no lo reconoció apenas vió a Jesús, pero que bastó que la llamara por su nombre (y seguramente más que el nombre habrá sido el tono cercano y familiar con que lo habrá pronunciado) que ella lo reconoció al instante.
    Me quedo con esto. Que Jesús nos regale el poder reconocerlo cerca, que su voz y su acento se nos hagan tan familiares que no dudemos ni un segundo que es Él quien nos habla.

  2. ¡Cuántas veces oigo a Jesús hacerme esta pregunta!: ¿Por qué lloras?, ¿a quién buscas?.
    Te busco a ti Maestro, lloro porque a veces en mis prisas y mis trabajos te pierdo y no te reconozco, se me olvida que Tú estás siempre a mi lado y te tomo por un “hortelano”.
    María Magdalena amó mucho y se le perdonó mucho, y por eso reconoció al Maestro cuando le habló. Él quiso que fuera ella testigo de su resurrección y encargada de contarlo a los demás.
    Hoy quiero ser yo la que cuente a los demás lo que he visto, vivido y reconocido. Hoy quiero ser yo la que pueda decir a todos: “He visto al Señor”.

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