La madre de mi Señor

21 de diciembre
III viernes de adviento

Lc 1, 39-45 ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Levántate, amada mía, paloma mía, ven a mí. Trae en tu seno a mi amado, cervatillo que atisba con mirada de amor. Trae a mi amado y regocíjame con el gozo de la primavera en el invierno, de las flores de la vega, del arrullo de la tórtola, de los frutos en la higuera, de la viña en flor. Blanca paloma, que anidas en los huecos de la peña santa, déjame ver tu figura encinta de salvación, déjame escuchar la dulzura de tu voz proclamando la grandeza del Señor, frágil como un pichón.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa.

Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

3 opiniones en “La madre de mi Señor”

  1. El gozo y la alegría de Isabel, debe ser también el nuestro.
    Ella, nos acompaña siempre, nos ayuda a ir a su Hijo.
    Ahora en ésta conmemoración de su Venida, espero estar muy atenta y preparada.

  2. Ni me esconderé en la roca, ni vagaré por cerros
    saldré a tu encuentro y cuando te sienta
    me encerraré contigo y saldré fuera

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