Job II

30 de septiembre
San Jerónimo

Jb 19, 21-29 Después de que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios

Continúa el lamento de Job, desde el convencimiento, que no lo trae sino la fe, de que “está vivo mi Redentor”. Y de un Dios vivo solo puede brotar la vida, auque haya momentos de espanto y de muerte, de martirio y de desesperación.
Hay una certeza: Dios esté, Dios vive, Dios me llama a la vida eterna.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

1 opinión en “Job II”

  1. Qué esperanza más reconfortante tenía Job, sabía que pese a todo sus males y penurias vería a Dios.

    Dame Señor la fortaleza necesaria para nunca renegar de tus designios, para seguir en la lucha , fortalecer mi fe, ser testigo de esperanza para otros hermanos que dudan de tú Bondad y Misericordia.

    Gracias Nano por la bella meditación. Josefa

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