Escuchad

30 de enero
Miércoles III

Mc 4, 1-20 Escuchad

Así comienza la parábola del sembrador, que Jesús narra ante un gentío enorme. Y termina diciendo “el que tenga oídos para oír que oiga”. ¿Por qué teniendo oídos para oír no oímos? ¿Por qué teniendo ojos para ver no vemos más allá de la realidad? ¿Por qué no abrimos nuestros sentidos interiores y nos damos cuenta que tu palabra habita con toda su riqueza en nuestro interior, y vemos lo que produce su semilla en nuestro ser? Escuchad…



Este mensaje fue publicado el 30 Enero 2008 en Meditación diaria
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1 comentario »

  1. Comentario por isabel sanchez, enviado el 31 Enero 2008 a las 17:58

    Escucho Señor, te escucho.
    A veces no oigo porque es demasiado el ruido que tengo a mi alrededor: prisas, perezas…
    A veces no veo porque la niebla es demasiado espesa: publicidad, exceso de gente…
    A veces no abro mis sentidos porque están demasiado cerrados a la comodidad, a la falta de compromiso.
    Señor, ayúdame a oír, no solo a escuchar. Ayúdame a ver, no solo a mirar. Ayúdame a tener mis sentidos abiertos a tu Palabra para comprometerme. Quiero escucharte, y para eso necesito silencio.

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