En mi debilidad

20 de julio
Domingo XVI

Rm 8, 26-27 El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad

Y la debilidad es tan manifiesta, Señor, tan palpable, tan imbricada en mi propia existencia, que solo puedo acudir a ti. Cierto es que no se pedir lo que me conviene, que por eso tu Espíritu intercede por mí con gemidos inefables, y me hace pedirte lo que sé que me das siempre: tu gracia y tu perdón, tu fortaleza y tu descanso, su amor.

07.20

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa.

Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

Un comentario en “En mi debilidad”

  1. ¡¡Gracias Señor!! Tú Espíritu siempre me guía, me ayuda a superas mis flaquezas, a poner toda mi confianza en Ti.

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