El servidor

7 de marzo
Miércoles II semana

Mt 20, 17-28 El que quiera ser grande entre vosotros que sea vuestro servidor.

Ser servidor, ser el último, ser el que cuida los detalles, ser el que está dispuesto a hacerlo todo por el prójimo, renunciando a la propia vida, ser el que pasa desapercibido, ser el que renuncia a defenderse, ser el que renuncia a contar, a aparentar, ser el que no cuenta, el que no aparenta, ser el que todo lo da y no recibe nada a cambio, ser el que está atento aunque nadie esté atento con él, ser transparente, ser ignorado, ser, muchas veces, despreciado, entrar en la dinámica del evangelio, ser servidor.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa.

Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

2 opiniones en “El servidor”

  1. Cuando el miércoles escuchaba en la misa el Evangelio, me gustó oír a la Madre de los Zebedeos pidiéndole, bueno, ordenándole a Jesús que sus hijos fueran los primeros.
    Todas las madres somos decididas, valientes y no tenemos reparos a la hora de pedir algo para nuestros hijos.
    La contestación de Jesús es tajante, hay que ser el último para llegar a ser el primero. Hay que servir a todos para llegar a ser el primero. Hay que pasar desapercibido para llegar a ser el primero. Hay que ser despreciado para llegar a ser el primero.
    ¡Que lección de humildad!. Gracias Jesús

  2. Las lecturas de este tiempo de cuaresma nos enfrentan con nosotros mismos y con nuestras realidades humanas…Es duro reconocerse en estas faltas…es muy de nosotros los humanos querer el reconocimiento público, nuestros quince minutos de fama, el nombre, el prestigio…para sentirnos grandes entre los demás…¡Qué equivocados! Cuando lo que debemos procurar es servir al hermano, cada uno desde nuestras posibilidades, desde nuestro hogar, nuestro trabajo, nuestra comunidad…el servicio que pasa por hacer las cosas con entrega amorosa, aún cuando lo que hacemos parezca insignificante a los ojos del mundo…Este tiempo me obliga a preguntarme ¿Qúe estoy haciendo Yo, Olimar, por servir a los demas? ¿Qué estoy haciendo con los carismas que he recibido del Padre?…Nadie enciende una vela para colocarla debajo de la cama!…La cuaresma es un tiempo duro, para el cristiano,…nos increpa, nos cuestiona y debe llevarnos a reflexionar sobre nuestra vida y proceder en consecuencia, confiados en que el amor de nustro Señor nos ayudará a sobreponernos a nuestras propias barreras y límites…si cambiamos nuestra actitud, entonces Todo habrá cambiado! Que así sea!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *