El rico y el pobre

09.29

29 de septiembre
XXVI Domingo

Lc 16, 19-31 Un mendigo, Lázaro estaba echado en su portal, con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico

Cuando yo soy el rico, y el pobre Lázaro está tirado a mi puerta, cubierto de llagas, con ganas de acercarse a las sobras de mi sobreabundancia, ¿cómo puedo seguir llamándome cristiano? Cuándo no me acerco a Lázaro, como persona real, sino que hablo sobre de los pobres y predico de los pobres y rezo por los pobres, ¿cómo puedo creerme discípulo tuyo, que tomaste la condición de pobre? Perdóname, Señor, concédeme la gracia de la conversión.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa.

Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

4 opiniones en “El rico y el pobre”

  1. En la indigencia
    sáciame con tu pobreza.
    De la ilusión de mis riquezas
    despréndeme.
    Mata la ignorancia
    que me separa de ti
    de tu carne crucificada
    en el cuerpo del pobre.
    Ciégame en el brillo de tu nada
    deslúmbrame con tu oscuridad mendiga.
    Déjame en la indigencia
    sin deseo de ser saciado
    desaparecido como migajas de pan
    en mantel de lino.

  2. Dios nos quiere activos, que nos demos más a nosotros mismos.
    Todos tenemos algo que compartir, no quiere decir que sea solamente dinero.
    Siento en mi corazón esa llamada de Dios a dar, de lo que de Él he recibido; Escucha, amor, atención a los demás. Deseo ir reparando mis carencias, con tú ayuda Señor.

  3. Es tu palabra la que me alimenta
    y no quien la predica
    Es la promesa de tu luz apenas intuida la que me sotiene

    Son tus profetas, hombres y mujeres que caminan silenciosos y ocultos los que mantienen vivo tu mensaje
    Son aquellos que habiéndolo perdido todo siempre tienen algo, los de corazón limpio, los sencillos, los invisibles cotidianos

    Eres tú respirando el universo
    para mí
    para todos
    para siempre

  4. Señor….
    Que sepamos ayudar al Lazaro que tenemos a nuestro lado… con una sonrisa, una palabra, compañia, con presencia activa.
    Dame fuerza para seguir siendo el Lazaro que quieres que sea con los demas.

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