El nombre del mendigo

21 de febrero
Jueves II de cuaresma
Lc 16, 19-31 Un mendigo llamado Lázaro…

¿cómo se llaman los mendigos que veo a la puerta de las iglesias cada mañana, vendiendo pañuelos en los semáforos, pidiendo en el metro, tumbados en las aceras, haciendo colas en la bolsa de trabajo de la parroquia…? Se llama emigrante, parado, anciano, marginado, drogadicto, alcohólico, sin techo….se llama Africa, fundamentalmente África, que cubierto de llagas quiere saciarse de lo que tiran de nuestra mesa de ricos. ¿Se llama hermano? ¿Se llama Cristo?

Rezamos y nos hacemos solidarios de los habitantes de Benín

Otsailak 21
Garizumako II asteko osteguna
Lk.16,16-23 Lazaro izeneko eskale bat zen
Nola dute izena, Eliz atarian ikusten ditudan eskaleak? Edo goizero musuzapiak saltzen semaforo aurrean? Espaloietan etzanda daudenak, edo Caritaseko ate aurrean zain? Etorkina, langabetua, zahartua, baztertua, drogazalea, alkoltsua, aterpegabea…Afrika du izena, Afrika batez ere, legenez betea guk mahitik jailkitzen dugunarekin ase nahi duena. Senide al du izen? Kristo al du izen?

 

 

 

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

1 opinión en “El nombre del mendigo”

  1. Si pudieramos ver a Cristo en la cara de los “Lázaros” que nos cruzamos a diario, tal vez podríamos acortar ese abismo inmenso que se abre entre los que pasan necesidades y los que tiran hasta lo necesario.
    Son nuestros hermanos los que se conformarían con las migas que tiramos, es Cristo el que nos pide que compartamos lo que tenemos, no solo de lo que nos sobra.
    No sé como se llaman los que piden todos los días en las esquinas, los que se juegan la vida en las pateras, los que sufren las peores enfermedades que hay: el paro, la soledad, la indiferencia, el olvido, el abandono… Hoy para mí se llaman “Lázaro”, se llaman Cristo.

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