De verdad

1 de abril
Miércoles V semana
Jn 8, 31-42 Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos

Mantenerme en tu Palabra, Señor; acogerla, entrañarla, rumiarla, hacerla vida, darla a los demás, como hizo tu madre, María. Mantenerme en tu palabra cuando me acuesto, durante el sueño, y cuando me levanto. Al despertar me saciaré de tu Palabra, Señor, y la haré mía durante el día. Quiero ser de verdad discípulo tuyo, conocer la verdad y que la verdad de tu Palabra me haga libre.

0401

40 días con los cuarenta últimos: Haití

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

3 opiniones en “De verdad”

  1. Padre. Como dice una canción, ‘tu Palabra me da Vida’. La Palabra vino a nosotros y le tenemos cercana, insinuante, comprometedora con el prójimo y la Iglesia. Cerca está la celebración del Triduo Pascual. Danos corazón puro para tenerla siempre presente y no dejarla estéril en nosotros. Envíanos tu Espíritu que nos ilumine en el seguimiento de tus caminos y en el cumplimiento de tu voluntad.

  2. Bondadoso Dios, abre mis oídos para que perciban tu voz en estos días, para que pueda oír tu palabra con el corazón y me deje transformar por medio de ella. Hazme sensible a los tenues impulsos a través de los cuales me hablas. Abre mi boca para que te alabe y agradezca todo lo bueno que me has hecho. A través de tu Espíritu Santo hazme capaz de levantar y animar a los demás con mis palabras; que sean palabras de amor que curen y consuelen, que creen relaciones, que reconcilien y liberen, que abran un nuevo horizonte, que hagan que el cielo se abra sobre la indiferencia de los hombres, palabras que les hagan saber que sus vidas son valiosas y únicas. Amén.

  3. Sólo Tú eres mi maestro, Señor: quiero vivir cada día pendiente de tu Palabra, y de nada más. Limpia mis oídos para que sepa escucharla, abre mi corazón para que pueda acogerla en mis venas, libera mi vida para que aprenda a entregarla a mis hermanos. Tu Palabra limpia, abre, libera, quiero vivir cada día pendiente de tu Palabra, Señor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *