Convertirse

25 de enero
Conversión de san Pablo

Hechos 22, 3-16 Una gran luz del cielo me envolvió

Envuelves a Pablo como luz, Señor, luz de luz. Pones luz en la oscuridad, corazón de carne en el corazón de piedra, fecundidad en el desierto de la vida, amor donde había  persecución. Llega tu experiencia de manera sorprendente, de improviso, en el interior, y transformas la existencia. Es la conversión, el cambio de vida. Convertíos y creed en el evangelio.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

4 opiniones en “Convertirse”

  1. Yo era atea, como san Pablo, y en mitad del desierto en la soledad de una pequeña iglesia a 2.000 m. de altura me cegó una luz, y ya nunca más conocí la soledad… Ojalá todos pudieran sentir esa fuerza que arrebata. Gracias Señor.

  2. Señor, constantemente me invitas a la conversión, para que no sea mi vida inútil.
    Yo lo deseo de corazón, no quiero vivir en las tinieblas, ni en la duda o lo que es peor en el pecado. ¡¡Ayúdame Señor a permanecer siempre unida a Ti, con un corazón limpio!!

  3. Espero saber encontrar la luz en los momentos de oscuridad, que siempre vea una luz de esperanza donde encaminar mis pasos

  4. Desearía tener la experiencia de Pablo: un ruido, un rayo, una voltereta,…algo tremendo, inconfundible; mas el Señor me pone delante el aborto, el consumismo, el relativismo, la enferma laicidad, el edonismo. Son rayos que no los veo, ruidos que no los oigo, volteretas que no me afectan. Perdón Señor.

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