Tu Espíritu

5 de diciembre
Martes I de adviento

Is 11, 1-10 El Espíritu del Señor está sobre mi

Tu Espíritu, que me habita. Tu espíritu que me llama a la sencillez, a la humildad, a la sobriedad, a no ser para ser solo tuyo, a reconciliar, a cuidar, a pacificar, a vivir según tu voluntad, desde la alegría del evangelio. Dame Señor tu Espíritu. Tú eres la fuente de agua viva, tu eres fuego, eres amor, ¡ven Espíritu Santo, ven Espíritu santo, y consume mi vida en la llama de tu amor.

Muéveme

4 de diciembre
Lunes I de adviento

Is 2, 1-5 ¡Venid, subamos al monte del señor, a la casa del Dios de Jacob!

Muéveme tú, Señor, para quererte, que me mueva el saber de tu venida, la abundancia de la salvación que me ofreces, el gozo de vivir para acogerte. Muéveme hacia mí, donde tú habitas. Muéveme hacia los pobres y más necesitados de la sociedad, que son el sacramento de tu amor, la señal de tu venida. Deshaz mi vida para ti. ¡Ven, señor Jesús!

Adviento

3 de diciembre
I domingo de adviento

Is 63, 16-17.19.64,2-7 ¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses!

¡Ven Señor, Jesús! ¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses! Es el deseo, el anhelo continuo, de ti, de tu venida, de tu llegada, del acontecimiento que transforma mi vida y me hace uno contigo en el amor de tu salvación. Tu vienes, es la certeza de mi vida, y me salvas. Y cada año, en adviento, esta realidad se vuelve deseo ardiente, anhelo que estalla, mirada que se vuelve hacia ti, voz que clama: ¡ven, Señor Jesús!

Despierto

2 de diciembre
Sábado XXXIV

Lc 21, 34-36 Estad despiertos en todo tiempo

Que no me emboten el corazón las inquietudes de la vida, que nada ni nadie me separe de ti, que nunca te separas de mí. Mantenme en pie ante ti, Señor, esperando tu venida, que renovará mi vida en tu amor y tu misericordia.

Cercanía

1 de diciembre
Viernes XXXIV

Lc 21-29-33 Está cerca el reino de Dios

Y en medio de tantas conmociones, de tanto sufrimiento, de tanto dolor, en medio de nuestro mundo, hay muchos tocones secos que comienzan a renovar sus vástagos, muchos brotes que despuntan, mucho grano que comienza a geminar. Y la realidad se transforma por la belleza, la verdad y la bondad que tú has sembrado en nuestros corazones. Imagen y semejanza tuya somos, Señor. Y el mundo se transforma por la fuerza oculta de tu reino.

Pies de barro

28 de noviembre
martes XXIV

Dn 2, 31-45 Una estatua enorme y su brillo extraordinario

Vanidad de vanidades, la estupidez del poder, del prestigio, de la apariencia, del consumo, que nos trastorna. Oropeles de hoy, polvo y nada del mañana. Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Cabeza de oro, hueca, pecho y brazos de plata, vientre de bronce, piernas de hierro, pies de barro. Una pequeña piedra, sin intervención humana se desprende y hace pedazos los pies. Y todo se desmorona. Mientras tú, Dios de misericordia, miras con compasión de tanta vanidad inútil de tanto tiempo tratando de ser lo que uno no es, envuelto en infelicidad.

La viuda

27 de noviembre
Lunes XXXIV

Lc 21, 1-4 Ha echado todo lo que tenía para vivir

La viuda, generosidad sin límites, como tú. Hasta dar la propia vida por amor, sin reservas, sin cálculos…dar y darse. Confiando el mañana en tus manos providentes. Lejos estoy, Señor, de vivir así. Ayúdame por tu misericordia.

Cristo Rey

26 de noviembre
Cristo Rey

Mt 25 Se sentará en su trono de gloria

Tu trono de gloria, Señor, la misericordia. A ella nos llamas, desde ella nuestra vida adquiere la consistencia de tu amor, al participar de tu propio ser, de tu realeza, manso y humilde de corazón, rico en misericordia. Tú Cristo, muestras tu ser real en los que tienen hambre, sed, en los forasteros, refugiados, inmigrantes, en los que están desnudos, enfermos y presos. En ellos nos llamas a vivir tu majestad.