Borde del manto

6 de febrero
Lunes V

Mc 6, 53-56 Le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto

Tocar el borde de tu manto, Señor. A eso aspiro. Vislumbro tu presencia, que se acerca alentadora. Signo de vida. Esperanza deseada. Transformación. Plenitud. Luz. Unión. Cercanía salvadora. Extender mi mano para encontrar el borde de tu manto. Sin otra aspiración, sin otra pretensión, pobrecito esclavito indigno. Hallarte. Y quedarme con la reliquia de tu amor. Desde el borde de tu manto.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

3 opiniones en “Borde del manto”

  1. Cuando tu nube ocupa el espacio en que la razón aún puede alabarte con palabras, siento tu mano sobre mí sujetando un tiempo infinito que camina hacia la eternidad.

  2. Señor, ellos deseaban tocar el borde de tu manto, sabía que sanarían.
    Yo que te recibo, que te pido que no salgas de mi corazón.
    Permite me la gracia, de no perder ese gozo que solo Tú me das.

  3. Tocar el borde de tu manto, Señor, extender mi mano y sentir cerca tu presencia, extender mis ojos y cruzarse con tu mirada, con tu sonrisa, con tu mano abierta… caminar a tu lado, pisar tu suelo, respirar tu aire… Solo para sentir tu amor, ese amor que repartes y que llega al borde de tu manto para que yo lo pueda tocar y recoger.
    Yo, pequeño, y tú haciendote grande en la Eucaristía para que yo pueda recibirte y hagas morada en mi.

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