Buscad al Señor

24 de septiembre de 2017
XXV domingo

Is 35, 6-9 Buscad al Señor mientras se deja encontrar

Para mí la vida eres tú, Cristo amado, por eso te busco. Sales a mi encuentro cada día, en tantos acontecimientos que me invitas a mirar, y a vivir, con ojos de fe, desde la fe del corazón. Tantas personas que hoy vendrán en tu nombre, y que apenas percibo. Tantas situaciones en las que me muestras la dinámica de tu reino, como si fueran parábolas reales para mí. Gracias, Señor, por estar compartiendo mi vida, el día de hoy.

Desnudo

22 de septiembre
Viernes XXIV

Timoteo, 6, 2c-12 Sin nada venimos al mundo, sin nada nos iremos de él

Por eso es bueno recordar, Señor, que solo Tú eres nuestro tesoro, que tú nos revistes de tu gloria, que tú nos alimentas con tu amor, que tú nos proteges con tu misericordia, que tu Gracia vale más que la vida. Por eso es bueno recordar, Señor, que no merece atesorar tesoros en la tierra…pues desnudos volveremos a ti Señor.

Mateo

21 de septiembre
San Mateo

Ef 4, 1-7 Yo, prisionero por el Señor

Prisionero de amor, porque pusiste sobre mí tu mirada y me reconciliaste con el cielo y la tierra, armonía en mi corazón, me colmaste de dicha y de ternura; prisionero tuyo porque extendiste su mano hacia mí y me tocaste, y me sanaste, y me liberaste, y me levantaste; prisionero porque me llamaste y me dijiste sígueme y conmigo mostraste que era tuyo desde siempre. Gracias, Señor.

Llanto

19 de septiembre
Martes XXIV

Lc 7, 11-17 No llores

Es lo que le dices a la viuda de Naím, que acaba de perder a su único hijo. Hoy sigues invitándonos a seguirte siendo consuelo de las mujeres, y de los hombres, que pierden a sus hijos. Especialmente de las mujeres de Somalia, que ven morir el fruto de su vientre en la cruz del hambre y de la insolidaridad internacional. ¿Cómo hacemos para consolar su pena en tu nombre?

Sáname

18 lunes
Lunes XXIV

Lc 7, 1-10 Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme
Todos los días te digo esta frase en la eucaristía, a veces sin darme cuenta. Hoy te la digo de corazón, consciente: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. Sáname porque he pecado contra ti.

para Ti

17 de septiembre
Domingo XXIV

Rm 14, 7-9 Si vivimos vivimos para el Señor

Es bueno recordar, Señor, que el domingo es tu día, y que si vivimos vivimos para ti, por ti, en ti. ¿Cómo voy a vivir este domingo en tu presencia? ¿Cómo te voy a dedicar mi tiempo, mi ser? Quizá puedo repetir, en oración incesante, las palabras del salmo responsorial de hoy: “Bendice alma mía al Señor, y todo mi ser a su santo nombre”.

Frutos

16 de septiembre
Sábado XXIII

Lc 6, 43-49 Por sus frutos les conoceréis

Hazme fruto en ti, fruto del verano que se acaba, fruto jugoso y fresco, fruto carnoso y dulce, fruto que sacia y alimenta. Fruto en el seno de María. Fruto regado con la lluvia de tu gracia. Fruto de salvación. Fruto en tus manos. Fruto que cuelga del madero de la cruz. Fruto vivo que cae en la tierra y muere para renacer abundante. Hazme fruto para tu gloria y alabanza.

Dolores

15 de septiembre
Nuestra Señora de los Dolores

Jn 19, 25-27 Junto a la cruz de Jesús estaba su madre

Al pie de la cruz. Fiel en medio del dolor. Mujer fuerte con las entrañas desagarradas. Pongo junto a ti, Señor, a tantas mujeres que ven morir a sus hijos por el hambre, por la guerra, por la precariedad, por la pobreza, por la falta de medicamentos, por la falta de salubridad, por nuestra falta de solidaridad y misericordia. Que en medio del dolor, la cruz sea fecunda, por tu presencia salvadora, por el don de tu amor que se entrega.