Aurora de Navidad

25 de diciembre
Misa de la aurora

Lc 2, 15-20 Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en un pesebre

Recibirte, Señor, de manos de tu madre, es poderte reconocer sin engaños, saber que estás ahí, hecho un pobre niño, carne recién nacida, abierta al mundo y a la historia. En manos de tu madre adorarte y creer, con la ayuda de tu gracia, que eres el mismo Dios admirable, rico en misericordia, padre perpetuo, príncipe de la paz. Que así te presentas, en los límites del mundo, en la periferia más abandonada: De manos de María. Para que podamos reconocerte.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa.

Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

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