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30 de abril
Martes VI de Pascua
Hechos 17, 22 ss. Eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo

Pablo, en Atenas, se encuentra con un altar con esa inscripción: “Al Dios desconocido”. Y comienza a decir a los atenienses la frase que he elegido para hoy. Porque hace falta preguntarse qué veneran nuestros contemporáneos que pueda darnos pie para anunciar al Señor del cielo y de la tierra. Tenemos que preguntarnos como podemos mirar a nuestra sociedad con ojos de evangelizador, cómo podemos entrar en diálogo con ella para, desde lo que ella venera sin conocer, mostrar el rostro cercano de un Dios al que adorar.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

1 opinión en “Anuncio”

  1. Me parece super acertado tu comentario-oración. Si conseguimos entender el deseo que nuestra sociedad tiene del verdadero Dios quizá podamos mostrar por qué ese Dios que buscan y buscamos se halla en el seguimiento de Jesús.

    Pienso que el mundo de hoy busca un mundo más justo, un mundo en que los excluídos tengan posibilidad de hablar y de ser escuchados, un mundo enraizado en la Madre-Tierra y por ello más capaz de sintonizar con la espiritualidad, un mundo compasivo y amoroso…

    Es cierto que no es lo que nos transmiten los medios de comunicación a no ser que consigamos ahondar en lo profundo del mundo mismo, de nosotros mismos, de nosotras mismas…

    Hoy más que nunca intuyo que deseamos ser fieles a lo profundo de nuestro propio ser, de nuestra conciencia que es donde habita el Ser desconocido con el que queremos encontrarnos, ese Ser que los creyentes llamamos Dios.

    ¡Ojalá acertemos en comunicar que eso que venera sin conocerlo el mundo de hoy es lo que Jesús nos mostró al hablarnos de cómo se comportó el samaritano con el herido y tirado en el camino, de cómo actuó el padre de aquel hijo que volvía arrepentido de su vida de crápula, de lo que le dijo a la mujer descubierta en adulterio…!

    ¡Ojalá tengamos el acierto de acertar a evangelizar sin saber que lo hacemos, de modo parecido a como lo hizo el Hijo del Hombre!

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