Anunciación

8 de abril
La anunciación de Nuestro Señor

Lc 1, 26-28 Alégrate
Este año el alégrate de Gabriel a María tiene sabor a aleluya, a alegría pascual. Tu resurrección lo transforma todo, lo comprende todo, lo ilumina todo, es la fuente para que podamos entender todo origen, toda meta, todo el misterio de nuestra fe. Alégrate, María, porque el hijo que has consentido concebir por la fe, ha vencido a la muerte, trae la salvación, te ha unido a la alabanza que el universo entero le brinda en su esplendor. Alégrate, María. Y en tu alegría me alegre yo.

04.08

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa.

Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

3 opiniones en “Anunciación”

  1. El alégrate, María… es premonición de una dura prueba que Ella deberá vivir. El “alégrate” debería ser para nosotros porque todo lo que vivió María, redundó en gran beneficio para todos sus hijos.

  2. Pídele a Dios que se encarne, que te mire, que te sienta, que te huela
    Pídele que te levante, que te acaricie
    Pídele aire para respirar, besos para amar, abrazos para compartir
    Pídele y no tengas miedo
    ¡Grítale!

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