Ana

30 de diciembre
Octava de Navidad

Lc 2, 36-40 Sirviendo a Dios con ayuno y oraciones

Otro personaje entrañable de estas narraciones del evangelio de tu infancia: Ana, muy anciana. Dedicada a lo tuyo, pues no se apartaba del templo ni de día ni de noche. Te servía con ayunos y oraciones. Y al verte venir en los brazos de tu madre se acerca para contemplarte y dar gracias a Dios. Así, como Ana, Señor, haz nuestro corazón. Humilde y permanente en tu servicio, lleno de acción de gracias porque llenas  nuestro hoy, tan pequño, con tu salvación.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

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