Aliento

12 de abril
Miércoles santo

Is 50, 4-9 Decir al abatido una palabra de aliento

Entrémonos más dentro en la espesura. Y luego a las subidas cavernas de la piedra nos iremos, que están bien escondidas, y allí nos entraremos, y el mosto de granadas gustaremos. Allí me mostrarías aquello que mi alma pretendía, y luego me darías allí, tú, vida mía, aquello que me diste el otro día: El aspirar del aire, el canto de la dulce Filomena, el soto y su donaire, en la noche serena, con llama que consume y no da pena. Y no da pena. Porque estás batido, abatido en el amor del mismo amor.

Autor: Nano SM

Religioso Marianista, sacerdote. Actualmente trabajo en la pastoral de un colegio en Madrid, precisamente donde estudié y sentí la llamada a la vocación religiosa. Desde hace tres años escribo cada día un comentario a la Palabra de Dios, que me ayuda a encarnarla y a darla a los demás. De alguna manera participo en la misión de María, dando a Jesús, dando su Palabra.

1 opinión en “Aliento”

  1. ¿A donde te escondiste,Amado,y me dejaste con gemido? Como el ciervo huiste habiéndome herido; salí tras Ti clamando,y eras ido.

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