El rey en casa

24 de diciembre
IV domingo de adviento

IISam 7, 1-5 Cuando el rey se asentó en su casa

Asiéntate en mi casa, Señor, mi rey, dulzura íntima, toma posesión de mi ser, habita en mí, encárnate en mi carne pues carne tuya soy, Señor, siervo tuyo, hijo de tu esclava, alégrame en la alegría de tu gracia cuando me desbordas, tu gracia derramada en mi, abundancia de amor, vestido me dejas de tu hermosura, el amado en mi concibes.

Amado

21 de diciembre

Cantar 2, 8-14 La voz de mi amado

Llegas, saltas, brincas, miras, atisbas, me llamas, me acicalas con tu palabra, me haces tuyo, en ti, floreces mi viña, arrullas mi corazón con tu gemido de tórtola enamorada, yema tierna de higuera, perfume de flor, nardo real, me levantas hacia ti, me sacas de mis escondrijos, de mis oquedades, me dejas ver tu figura, escuchar tu voz, tan dulce como un panal que destila ser de amor.

Gozo

19 de diciembre

Lc 1,5-25 Te llenarás de alegría y gozo

Me llenas de alegría y gozo cuando aspiro tu presencia. Me llenas de ti, vienes a mí, voy a ti, y en ese juego bendito vas fortaleciendo mi ser tuyo, sin que bien sepa cómo, poniendo en mi corazón más alegría que si abundara en trigo y en vino. Solo tú, señor, me haces vivir tranquilo.

Tu Espíritu II

18 de diciembre

Mt 1, 18-24 La criatura que hay en ella viene del Espíritu santo

Todo lo que procede de ti es fruto de tu Espíritu, te haces carne en el seno de la Virgen María, entras en nuestra historia, Dios con nosotros, Emmanuel, te haces criatura, te ofreces por amor, eres don, caricia y fruto, ¡ven señor Jesús!

Tu Espíritu

17 de diciembre
III domingo de adviento

Is 61, 1-2ª.10-11 El Espíritu del Señor está sobre mi

Es cierto, estás, sobre mí, dentro de mí, me has ungido, has penetrado en mi ser con el aceite de tu salvación, me has consagrado, me desbordas, me has vestido con un traje de salvación, con un manto de alegría, me has coronado con las joyas de tu amor para que sea todo tuyo, sin reservas, y anuncie tu buena noticia a los pobres, para curar los corazones desgarrados, para proclamar tu año de gracia y amor, ¡ven señor Jesús!

Tu dicha

16 de diciembre
Sábado II de adviento

Eclesiástico 48, 1-4.9-11b Dichosos los que te vieron y se durmieron en el amor

Verte. Contemplarte. Y caer rendido. ¡Ven, señor Jesús! Déjame en ti perdido, entre las azucenas olvidado, pues ni guardo ganado ni ya tengo otro oficio que tan solo en amarte es mi ejercicio.