Santiago

25 de julio
Santiago Apóstol

II Cor 4, 7-11 LLevamos este tesoro en vasijas de barro

Arcilla en tus manos de alfarero. Peregrino por amor a tu nombre. Se para nosotros Compañero en la marcha Guía en las encrucijadas Aliento en el cansancio Defensa en los peligros Albergue en el camino Sombra en el calor Luz en la oscuridad Consuelo en los desalientos Y firmeza en nuestros propósitos. Amén.

Ermitaño

24 de julio
San Sarbelio Makhluf

Ex 15 El es mi Dios, yo lo alabaré

Mientras me planteaba seguirte con todo el corazón y con toda el alma, con todas mis fuerzas y con todo mi ser, me acercaste a la figura de san Sarbelio Makhlüf, monje maronita, que había sido canonizado apenas tres años antes. Te buscó en la soledad radical, ermitaño en los montes del Líbano, dedicando su vida al ayuno y a la oración, cantando tus alabanzas. Hoy le recuerdo y te pido que me vuelvas a tu amor primero.

Debilidad

23 de julio
Domingo XVI

Rm 8, 26-27 El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad

Y en nuestra debilidad tu Espíritu, Dios que te hiciste débil para fortalecernos, nos hace fuertes. Entonces nuestros corazones frágiles se transfiguran por el deseo de ti, de tu actuación en nuestras vidas, de tu presencia ardiente. Sé tú, Señor, roca mía, refugio mío, fortaleza mía. Dios mío, confío en ti.

¡Centinelas!

22 de julio
Sábado XV

Cantar 3, 1-4 En mi lecho, por la noche, buscaba al amor de mi alma

Mi lecho en tu pecho, la huella de tu cuerpo, revuelto el ser, enardecido, tu ausencia me fatiga y me impele, me llama a tu hoguera, el recuerdo de tu amor, granada abierta, tu mosto, tu fuerza ardiente, tu dátil tierno, el sabor de tus besos, tu panal, tu cascada, tu fragancia, centinelas despiertos, decidme, ¿habéis visto al amor de mi alma?, te busco entre sábanas teñidas de cal, espejismo, en las calles floridas, en las plazas sin danzas, en las rondas nocturnas, espadas, corazas, ¿habéis visto a mi amor, a mi amado, a mi amante, al que me cubre en este instante con su nube blanca?

Eres

20 de julio
Jueves XV

Ex 3, 13-20 Yo soy

Tú el salvador, el libertador, el Dios de la vida y del amor, el padre de los pobres, rico en misericordia, Tú, alianza nuestra, sostén y garante, Tú el atento, el fiel, el baluarte, el lote de mi heredad y mi copa, el vino y la borrachera, la danza sin fin, el trigo, la miel, la leche perfumada, la fecha que hierre mi corazón y no das pena, tú, mi descanso eterno.

pequeños

19 de julio
Miércoles XV

Mt 11, 25-27 A los pequeños

así te ha parecido bien , señor, revelar estas cosas a los pequeños para confundirnos a los soberbios, a los orgullosos, a los que tenemos el corazón cerrado, a los que acunamos nuestro ego entre las gasas de la vanagloria, tu misterio no se alcanza sino con un corazón humilde, pequeño, perdido, olvidado de todo, olvidado de sí.

Conmovida

18 de julio
Martes XV

Ex 2, 1-15 Conmovida

Conmovida ante el misterio de la vida, ante la fragilidad de la existencia, ante una vida en un moisés, entre los juncos, las fauces de agua, el principio de toda salvación, la compasión, la misericordia, el cuidado del otro, el sentir que eres vida de mi vida y me llamas a proteger la vida, Señor, en medio de esta sociedad nuestra, tan deshumanizada.

Encontrarte

17 de julio
Lunes XV

Mt 10,34-11,1 El que pierda su vida por mí la encontrará

Perder, ganar, buscar, encontrar, renunciar, obtener, jugar, romper la dinámica y entrar en tu misericordia, apapacharse en tu corazón herido, hacer nido en la llaga de tu costado, allí arraigar la existencia, manantial escondido, fuente de dulzuras inmensas, tan desapercibidas como una sonata que nunca fue escrita, y sin embargo tan real

Junto al mar

16 de julio
XV domingo

Mt 13, 1-23 Salió Jesús de casa y se sentó junto al mar

Comenzaste a sembrar palabras en sus espumas aladas, simientes marinas, llenas de horizontes y vientos, gaviotas de trigos, campos acantilados, océanos de grano en sazón, salió el sembrador de su casa y se puso a arar con versos la tierra del mar, pájaros, terreno pedregoso, abrojos, tierra fértil, nado en la abundancia de tu palabra, y ella me salva.